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Provincia. Un lustro después Santa María de Escardiel procesionó por las calles de Castilblanco de los Arroyos en la Festividad de la Asunción


Manuel Pinto Montero. El pasado 15 de agosto el pueblo de Castilblanco de los Arroyos vivió unos momentos muy emotivos que se repiten cada cinco años con la presencia de la Santísima Virgen de Escardiel en las calles de este municipio serrano. La venida de la Virgen de Escardiel, el pasado mes de mayo, hace que durante meses el pueblo de Castilblanco de los Arroyos viva un tiempo de gracia en torno a una de su grandes devociones. Los días previos al 15 de agosto la Virgen de Escardiel ha paseado por todos los rincones de la localidad, volviendo a sus calles con las últimas luces del día de la Festividad de la Asunción de Nuestra Señora, en esta ocasión paseó por las calles céntricas del pueblo y lo hacía bajo su bello palio de tumbilla.

La bella imagen de la Virgen es una talla de las denominadas “fernandinas”, imagen gótica realizada en 1247 cuando las tropas cristianas se dirigían a Sevilla. En su honor se levantó una Ermita en la zona denominadas “Fashcardiel”, de donde proviene su peculiar advocación. Grande es la devoción que despierta la Virgen de Escardiel en la localidad serrana, celebrando para mayor gloria de la Santísima Virgen una de las grandes romerías de la zona en un bello paraje natural junto a la Ermita donde es venerada junto al Cristo de los Vaqueros.

La gloriosa procesión se inició una vez finalizada la Misa solemne celebrada en el Templo Parroquial del Divino Salvador. Precedía a la Santísima Virgen un largo cortejo compuesto por todas las Hermandades de la localidad, así como numerosas mujeres de mantilla. Por unas horas el sonido del tamboril que siempre acompañada a la Virgen de Escardiel se cambió por sones de marchas procesionales interpretadas por la Banda Virgen de Gracia de la propia localidad.

Para esta gloriosa procesión la Virgen lució sus galas de reina, estrenado saya de tisú de plata bordada por Enrique Carrascal y bello manto de tonos turquesas. Con sus manos sostiene al Santísimo Niño que lucía túnica blanca bordada y corona de oro. Sobre sus sienes portaba corona de oro. Numerosas joyas pudimos ver a la Santísima Virgen de Escardiel regalo de las Hermandades y devotos, destacando la medalla de la Villa de Castilblanco de los Arroyos, otorgada en 1997 con motivo del 700 aniversario de la llegada de la Virgen de Escardiel al municipio.

El palio de tumbilla bajo el que procesionó la Santísima Virgen es de terciopelo azul bordado en los años setenta. Lo sustentan cuatro varales de plata y alumbran a la Virgen dos candelabros de guardabrisas en la delantera. Gran trabajo el que realizan sus portadores al subir las cuestas de la localidad o al salvar el dintel del Templo Parroquial cuando cientos de miradas contemplaban la salida de la Virgen de Escardiel que era recibida en cada rincón con vivas y oraciones.

Ya de madrugada Santa María de Escardiel regresaba al Templo Parroquial del Divino Salvador donde numerosos castilblanqueños la acompañarán, como así lo han hecho estos meses, en los últimos días que la Pastora de Castilblanco permanece en el pueblo. Ya en Septiembre tendrá lugar la Real Romería de la Virgen de Escardiel, romería que devolverá a la Santísima Virgen a su Ermita quedando Castilblanco de los Arroyos esperando para volver a verla por las calles del pueblo en agosto de 2022.

Fotos: Manuel Pinto Montero.








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