Arte Sacro
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El Retiro de Cuaresma de la Adoración Nocturna Diocesana se centró en esta como tiempo de gracia para enamorarse de Dios


Arte Sacro. El pasado sábado, 10 de febrero, el Consejo Diocesano de Sevilla de la Adoración Nocturna Española, organizó un retiro espiritual de Cuaresma como preparación para vivir el gran misterio pascual, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. El retiro, dirigido por el Ilmo Sr. D. Teodoro León Muñoz, Vicario General de la Archidiócesis y Deán de la Catedral, que es el Director Espiritual de esta Archicofradía Sacramental, se celebró en la Iglesia de San Hermenegildo, sede de la Adoración Nocturna Diocesana.

 Tras la Exposición del Santísimo, se rezó la Oración al Señor y durante una hora se adoró al Santísimo Sacramento, a Cristo Eucaristía. Para ello, conforme a la Liturgia de las Horas, se siguieron los rezos de la Hora Intermedia (Tercia). Tras lo cual, en silencio, se realizó oración personal, mirando a Cristo Eucaristía y siendo mirados por Él. Con la venia de Jesús Sacramentado, se declamaron varios poemas, intercalados con silencio y contemplación: “Romance XI de la Pasión de Cristo (Lope de Vega),  “Al Santísimo Sacramento”, del Venerable Luis de Trelles (fundador de la Adoración Nocturna Española), y “Décimas a la Virgen María” de Emma-Margarita R.A.- Valdés.

 Seguidamente comenzaría la Meditación que dirigiría D. Teodoro León, titulada “Cuaresma, tiempo de gracia para enamorarme de Dios”.

El meditador planteó la Cuaresma como un tiempo para volver a empezar, para volver a pedir perdón, para volver a luchar, para volver al amor primero. Definiendo la Cuaresma como un tiempo de gracia que elimina de nuestra vida la indiferencia. Y un tiempo privilegiado para realizar una peregrinación interior hacia quien es la verdadera fuente de la misericordia.

 Don Teodoro exhortó a los fieles asistentes a que ante Jesús Eucaristía, le pidieran al Señor, un consejo, una palabra de amigo, y le preguntaran abiertamente: ¿qué quieres de mí en estas semanas? ¿Cómo puedo acercarme mejor a Ti y quererte más?

 Animó a los fieles a aprovechar este tiempo de Cuaresma para volver al amor de Dios y encontrar respuesta a tantos interrogantes que hay en nuestra vida. Fue muy explícito sobre la necesidad de la penitencia y la mortificación: en la medida en que los cristianos pierden el sentido sobrenatural de sus vidas se resisten a entender que a Cristo solo le podemos seguir a través de una vida de sacrificio, cerca de la Cruz. No es posible seguir al Señor sin la Cruz.

Entiende Don Teodoro que el Señor pide a cada cristiano que le siga de cerca, y para esto es necesario acompañarle hasta el Calvario. Para dar frutos, amando a Dios, ayudando de una manera efectiva a los demás es necesario el sacrificio. No hay cosecha sin sementera.

Pero, ¿existen motivos para la penitencia? El meditador enumeró los siguientes: desagravio, reparación, petición, acción de gracias, por ti, por mí, por los demás, por tu familia, por tu país, por la Iglesia…

La Cuaresma es tiempo de entrega, de aceptación, de darse y de recibir, porque eso es el amor. En esta Cuaresma tenemos cuarenta días para enamorarnos de Dios. Animó a asistir a misa, visitar al Santísimo, hacer una buena confesión, tener un encuentro ante la imagen de nuestra devoción o simplemente hacer un rato de oración.

 Entiende Don Teodoro, que no es necesario estar en contemplación todo el día, porque Dios nos da nuestro espacio y nos quiere alegres. El modo de mostrar nuestro amor por Dios es, precisamente, hacer obras de misericordia: alimentar al hambriento, vestir al que tiene frío, consolar al triste, educar a los hijos, cuidar a los padres, acompañar al esposo, pedirle perdón a la esposa, reírte con una amiga…, porque donde quiera que hay un necesitado está Él y lo que hacemos por cada uno de ellos lo hacemos por Él.

Por tanto, finalizó planteando la siguiente pregunta: ¿qué regalarle a alguien que lo tiene todo? Detalles, por eso animó a convertir en esta Cuaresma nuestros sacrificios en detalles hechos por amor.

Finalmente celebró Santa Misa, pudiendo todos recibir el Sacramento de la Comunión, sintiendo al Señor, sintiendo su inmenso, inconmensurable amor.

Redacción y fotos: Paco Burgos










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