Arte Sacro
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Todo termina en Triana


Arte Sacro. El pasado miércoles 21 de marzo, en la parroquia del Buen Aire, Moisés Viretti, Hno mayor de la Hdad de la Candelaria Madre de Dios y componente de este portal, meditó ante el Stmo Cristo de Pasión y Muerte.

Moisés empezó su meditación al Stmo Cristo de la corporación del Viernes de Dolores, recordandonos que "meditar es rezar, orar, contemplar ... y por qué no, recordar" para acabar asegurando con sus palabras que "es vivir junto a Él y a Dios hecho carne la verdadera razón de nuestra fe y motivo de la salvación hacia la vida eterna."

Recorrió la Pasión de Cristo desgranando los pasajes que van desde la entrada en Jesuralen, pasando por la traición en la última Cena. Sentimos el frío y la humillación en su apresamiento, el desprecio de su pueblo al tratarlo como un falso rey. 

Vimos a Pilatos, desoyendo los consejos de su esposa, y como no quiere saber nada del asunto. Envía al reo a manos del Tetrarca, que llevaba tiempo deseando dar con Él. 

Silencio Blanco en las puertas de Palacio, mensaje divino de la verdad.

Retornado al palacio del procurador y ante su pueblo, pregunta:

…¿A quien queréis que suelte, a Jesús o a Barrabás?, …el pueblo, suscitado por los mismos sacerdotes y escribas, proclamaba la libertad del asesino Barrabas..¿ y que queréis que haga con Jesús?, replicaba aquel que miedo tenia en sueños de aquel judío que se proclamaba Rey de Reyes.

…¿Qué hago con Jesús?, volvía a preguntar Pilatos, el pueblo con maldad infinita le contestaba que lo crucificase.

Lavandose las manos se confirma que el que llaman falso profeta habrá de morir en la cruz. trás lo cual le espera el martirio de los azotes, la burla de la coronación y el traslado por la vía dolorosa cargado con "aquel madero distinto al de los otros dos que también lo portaban, su madero parecía brillar como la plata y carey, y sus zancadas eran como la brisa marinera de un puente de madera, que resistía alargaba su paso en cada camino, en cada paso, como si llamara la fe en nuestros días de Triana a Sevilla."

En una de sus caidas es limpiado por una buena mujer, instigado por el soldado romano a caballo al grito de "¡¡Levantate!!", ayudado por un extrangero es abrazado por su madre, alentado por unas mujeres que le decían "llena de fuerza, pureza y sobre todo, cargada de esperanza".

Despojado entre tanto dolor y dando solo misericordia con su mirada, el esperaba sentado en una roca, humilde y paciente, que tras rezar con las manos juntas y sus ojos puestos en el cielo buscando estrellas, en ese instante, solo se acordaba de su divina madre, que tras ver su cara dolorosa…¡Qué pena tan grande!.

Clavado en la cruz de su martirio, cruz de nuestra salvación, los gritos de dolor volvían a nuestros oídos, ya que junto a nuestro Dios hecho carne crucificaban a dos hombres más. Se hicieron las tinieblas y un tremendo chillido en el que el maestro dijo… ¡¡Dios mío, Dios mío¡¡, por que me has abandonado !!. Para acabar con otro grito exhalando el espíritu.

Moisés fianlizando el relato de la Pasión se acercó a la imagen del crucificado y le habló:

Jesús, déjame tocar tu mano, estrecharla con fuerza, que aunque clavada está por ignorantes, también por aquellos que pecan…tocando tu mano nos viene el milagro, cuando resucitaste muertos, como tu amigo Lázaro…tu mano sin vida, pero con historia de latigazos a malos comerciantes cuando tuviste que echarlos del templo y espantarlos…tu mano Señor, llena de sangre, sudor y agua, trabajo del día a día, como en tu adolescencia en la carpintería, taller milagroso de aquellos para los que trabajaste…Tu mano Señor, la que soporta el mundo y sus pecados, la que acaricia en momentos difíciles, la que alivia el dolor y cura heridas como la oreja de Malco. Tu mano Señor, aquella a la que siempre suplicamos, que vuelva a los parados el trabajo, el alivio a corazones rotos por el miedo y a los pobres desamparados. Tu mano Señor, aquella que el cielo recibe a los ángeles eternos, como al pequeño niño Gabriel, que ya goza contigo en el Reino de los cielos. Tu mano Señor, aquella que tarde o temprano traerá la justicia, a los asesinos y violadores que no imploran el perdón y además no quieren ser perdonados.

Bajando algún peldaño, toquemos su sudario…, frio como el hielo, sigue fluyendo como veleta marinera, tras de si, carne pálida por el rigor mortis,..y en sentido de tu sudario, noto el rio que bañan nuestras aguas, aguas trianeras de semblanza, que pide silencio de negro y luto, por las calles de Triana…en tu sudario veo la esperanza, la esperanza que nunca acaba, una esperanza de vida, entre el atardecer y el alba…en tu sudario veo el arropo, que del trigo mana, sabiendo que todo el que te pide, tu darás sin dar una contraria..en tu sudario noto, el sentido de la verdad aquello que nos protege y tapa, aquello que nos viste estando desnudos, y sobre nuestros cuerpos fragua. 

En tu costado puedo ver el camino, aquel que siempre nos hablaste, para seguir como buenos hermanos y amigos, un camino de alegría, de convivencia  señor, sin riñas ni maleficios…un camino de fe y paz, y sobre todo amor y cariño, en el que nunca se pierdan relaciones de padres e hijos.

En tus rodillas Señor, yo medito, yo rezo, yo me inclino, para notar tu pasión que como héroe y profeta has vivido, en tus rodillas  Señor, noto la muerte, con sonrisa fina como el vinilo, pero rancia se vuelve al ver que la has vencido.

Pisamos tierra, y con mi mano toco tus pies, aquellos que fueron lavados por aquella mujer, en casa de sacerdotes y escribas el día que le diste a entender, que sus pecados fueron perdonados, y el incienso en el cuenco volvió a meter…

En tus pies noto el cansancio del ayer, el peso de la cruz, la sangre caer, el divino cáliz el ángel vino a recoger, y las finas hiervas, de un montesion, que de rodillas, suplicaste al rezar, por todo lo que tenias que padecer.

En tus pies noto Señor, la fuerza del que no puede leer por que esta ciego, de aquel que invalido esta, de aquel que de cáncer muere sin poder hacer nada, pero tu eres su consuelo, su amor, su esperanza.

En tus pies, veo el puente a la gloria, veo el futuro de verlos caminar otra vez, porque como bien dijiste a tus apóstoles, y al tercer día resucitaré.

En tus pies veo la clemencia, veo el amor de todo un pueblo, son tus benditos pies Jesús de Nazaret, y ante la corona quitada de tus sienes, para dársela a José de Arimatea me la guarde, la caridad de tu alma en las llagas, como misión me encomendé; divina gracia es tu madre, y cautivo quede, desde barrios colindantes en los extramuros de la ciudad, aquí vine ante ti, a meditar y también rece.

Todo esta consumado hermanos míos, al templo hemos regresado, aquí estamos nuevamente en el siglo XXI, dando culto, rezando y meditando ante la pasión y muerte de Nuestro Señor; tengamos nuestro callado el sábado de pasión, y como nó, el silencio que sea la mejor herramienta y arma para saber guardar los cantos de aleluya, en que a los tres días, el sepulcro quedará vacio, dejando claro a nuestros corazones, que Dios es eterno, que resucitará a los tres días entre los muertos, pero nunca debemos de olvidar, el verdadero sacrificio para que nuestra fe, siempre se mantenga en pié y esa es su Pasión y Muerte. 

A la finalización de la meditación se precedió al traslado del Stmo Cristo a su paso procesional. 

Fotos: Juan Ojeda








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