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Acción Conjunta Contra el Paro: 5 años en su objetivo de activar conciencias por un trabajo digno y decente


Arte Sacro. La iniciativa diocesana Acción Conjunta Contra el Paro (ACCP) presentó ayer el informe que ha elaborado por sus cinco años de existencia en un acto en el que han estado presentes monseñor Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla; Mariano Pérez de Ayala, director de Cáritas Sevilla; y Diego Márquez, delegado diocesano de la Pastoral Obrera.

Monseñor Asenjo fue el encargado de abrir el acto y recordar que el derecho al trabajo y la preocupación por las condiciones en las que se ejerce, la defensa de los derechos de los trabajadores, el derecho a percibir un salario justo y el derecho de asociación en el ámbito  laboral, han sido ideas centrales desde los inicios de la Doctrina Social de la Iglesia.

El informe

Pérez de Ayala resaltó los datos que recoge el informe. De esta manera, explicó que la Acción Conjunta contra el Paro (ACCP) “Ante el parado activa tu conciencia” nació del llamamiento que el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, hizo en el Plan Pastoral Diocesano 2014-15.

En este plan, señalaba que el objetivo era “desencadenar un proceso de análisis, reflexión y construcción conjunta de alternativas en las parroquias, movimientos y otras instancias eclesiales, que pudiera culminar en algún gesto comunitario sencillo y público, y promoviera una nueva organización del trabajo desde la' Doctrina Social de la Iglesia (DSI), actuando sobre las injusticias que provocan pérdidas de trabajo, fomentando la creación de trabajos concretos, cuidando el trato cercano con los parados. Este proceso ha tenido momentos de análisis, reflexión, oración, cercanía y solidaridad con las personas desempleadas, excluidas o en proceso de exclusión por el paro y la precariedad laboral; de dar a conocer lo que está impidiendo la vida de los más pobres, pero también de concretar el compromiso individual y comunitario”.

¿Quiénes han formado la ACCP?

La Acción Conjunta Contra el Paro como acción pastoral de la Diócesis de Sevilla se constituye y desarrolla con la participación de un conjunto de delegaciones pastorales y movimientos eclesiales, que desarrollan diversas acciones de evangelización en el ámbito del trabajo, fruto de la preocupación que genera el sufrimiento de hermanos y hermanas que padecen la falta de trabajo o la existencia de un trabajo precario.

Las delegaciones y movimientos participantes son: Delegación de Pastoral Obrera, Delegación Diocesanas de Pastoral Social- Justicia y Paz, Delegación de Migraciones, Cáritas Diocesana de Sevilla, Hermandad Obrera de Acción (HOAC), Fundación Cardenal Marcelo Espínola de Lucha contra el Paro, Hermandades del Trabajo (HHTT), Movimiento Cultural Cristiano (MCC), Movimiento de los Focolares y Conferencia Española de Religiosos (CONFER).

“Ante el parado activa tu conciencia”

Este ha sido el lema que ha mostrado el sentido y la finalidad de la ACCP. Con él se ha querido hacer un llamamiento para despertar y activar nuestra conciencia y nuestra sensibilidad, como comunidad, social y eclesial, ante un problema que tiende a aislar a quien lo sufre.

Junto al logotipo -constituido por un ojo sufriente (ver), unas manos abiertas con un corazón en su interior (juzgar) y una cruz formada por una multitud de cruces (actuar)- se ha querido reflejar el compromiso de la Iglesia en Sevilla ante el sufrimiento que genera en las personas la realidad sangrante del desempleo o del trabajo precario. No solo hay que ver desde la realidad, sino desde la luz del Evangelio y la misión y el pensamiento de la Iglesia para favorecer el compromiso a través de acciones personales y comunitarias.

Acciones

Se han realizado 11 encuentros diocesanos, abiertos a la participación de toda la Diócesis y personas de la sociedad civil, y en los que han participado numerosos expertos sobre DSI, economía y empresa, el trabajo y las nuevas realidades.

Durante estos 5 años, se han elaborado hasta cinco materiales que han sido distribuidos en todas las parroquias de la Archidiócesis y que han ayudado a las comunidades cristianas a reflexionar y actuar ante el fenómeno del desempleo.

Desarrollo de la Campaña “Contra el Paro y la pobreza, ¡trabajo decente!, como Dios quiere”. El Papa Francisco continuamente nos apremia para que vivamos la misericordia en el mundo del trabajo, porque el trabajo es clave para la persona, la familia y la sociedad: “No hay peor pobreza material que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo”.

Se han convocado diversos encuentros de oración, vigilias, eucaristías y concentraciones públicas. Espacios de reflexión, oración y llamamiento a toda la comunidad cristiana y a la sociedad en general a luchar por un mundo más justo defendiendo el derecho a un trabajo que permita a las personas desarrollarse con dignidad y autonomía. Se ha querido unir la celebración litúrgica con el acto público. En torno al 7 de octubre, Jornada Mundial por el Trabajo Decente, se ha convocado a toda la Iglesia para celebrar este día, con una vigilia de oración y un acto de concentración en la calle.

¿Y ahora qué?

Desde que la Acción Conjunta Contra el Paro empezó esta andadura, el empleo ha sufrido una importante evolución. Entre 2015 y 2019, el número de personas paradas ha pasado de 4.850.800 a 3.354.200. Casi un millón y medio menos, por lo que, a pesar de que queda mucho trabajo por hacer todavía, hay que felicitarse por ello.

Sin embargo, el Informe FOESSA 2019 nos dice que, en España, 8,5 millones de personas están en exclusión social, en Andalucía 1,5 millones de personas de los que 760.000 se encuentran en situación de exclusión severa y 300.000 de ellos podemos considerarlos como “descartados”, como indica el Papa Francisco.

La reducción del desempleo no elimina el problema de la precariedad: uno de cada tres contratos temporales dura menos de siete días, lo que imposibilita tener una vida digna a pesar de estar trabajando. El 14% de las personas que trabajan están en exclusión social.

Estos datos indican que los cambios producidos en nuestra sociedad, y los que se están produciendo, no son coyunturales, es decir, han creado un mundo nuevo que no cesa de cambiar, subordinado a la lógica mercantil y a la técnica. Un mundo nuevo que ha socavado la existencia de una sana ecología humana en donde la vida sea posible.

El equilibrio social se ha roto. La estrecha relación entre persona, familia y sociedad ha sufrido profundas mutaciones que se manifiestan en la aparición de nuevas patologías humanas y sociales, como los “ni-ni” —jóvenes sin presente ni futuro-; los pobres a pesar del trabajo; los parados precarios de eterna duración; los inmigrantes que buscan solo poder vivir; las familias con serias dificultades para tener hijos y acompañarlos en su proceso de crecimiento y maduración; los niños y abuelos empobrecidos; la mujer oprimida por distintos requerimientos —trabajo, maternidad, cuidados, familia- que le impiden ser una persona libre y con los mismos derechos que todo ser humano; etcétera.

En esta situación, aparte del necesario e imprescindible trabajo de la sociedad civil, cobran especial importancia las políticas de empleo y lucha contra la exclusión, que hasta ahora han sido tan cuantiosas en recursos como pobres en resultados. Será necesario exigir políticas más efectivas y más evaluables, que abran el camino para organizar la sociedad teniendo en cuenta que la relación entre trabajo y medios de vida se ha roto.

Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Vigilia de oración en la Parroquia de la O

Diego Márquez, para concluir, quiso recordar que con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, celebrada el pasado 7 de octubre, todas las Diócesis españolas han convocado actos reivindicativos y de oración. En Sevilla, junto al informe sobre los cinco años de experiencia de la iniciativa de la ACCP en la Archidiócesis de Sevilla, se celebrará el viernes 11 de octubre una vigilia de oración que tendrá lugar a partir de las 19:00 horas, en la parroquia de Nuestra Señora de la O que terminará con un acto público en la Plaza del Altozano.

Igualmente se ha elaborado un manifiesto sobre esta realidad que les acompañamos y que se ha difundido a toda la opinión pública.

Manifiesto ante Jornada Mundial por el Trabajo Decente. 7 de octubre 2019

FRENTE A LA INDECENTE PRECARIEDAD, TRABAJO DECENTE, COMO DIOS QUIERE

La Iglesia de Sevilla Unida por el Trabajo Decente, siguiendo los llamamientos realizados por los últimos Papas -San Juan Pablo ll, Benedicto XVI y Francisco- y por nuestro Arzobispo, nos disponemos, un año más, a seguir mostrando nuestra solidaridad con todas las personas víctimas del desempleo y la precariedad, y a fomentar la conciencia sobre la importancia de implicarse en la lucha por un trabajo decente a la medida de la persona.

En estas fechas, los datos nos muestran la terrible situación que estamos viviendo:

-La creación de empleo se ralentiza: Entre 2017 y 2018 el paro bajó en 23.600 personas pero, entre 2018 y 2019, el descenso ha sido de apenas 500 personas.

-Las políticas de lucha contra la exclusión no sirven para nada: El 33% de las personas en paro de la provincia está en riesgo de exclusión social porque no cobra ninguna prestación, ya que las solicitudes atendidas no llegan ni al 10%.

-Los jóvenes no tienen presente ni futuro: el salario medio de la juventud es de 371 euros al mes en 14 pagas, lo que les impide emanciparse o poner en marcha un proyecto de vida.

-La precariedad es alarmante: En el pasado agosto, en Sevilla, el 95,80% del total de contratos que se registraron fueron temporales. Y la precariedad incide en el aumento de los accidentes de trabajo: cinco muertes más y 641 accidentes más que el año anterior.

Cuando hablamos de precariedad laboral nos referimos a vidas truncadas, vulnerables y violentadas; a personas explotadas por contratos temporales con sueldos que no corresponden a las horas realizadas, sin seguridad en el puesto de trabajo y sujetos a una flexibilidad que hace imposible la conciliación entre trabajo, familia, descanso, participación social y ocio. Así, muchas clases de trabajo sigue empobreciendo a las personas y están lejos de ser un derecho que garantice su dignidad, porque como dice el papa Francisco: “cuando la sociedad está organizada de tal modo, que no todos tienen la posibilidad de trabajar, de estar unidos por la dignidad del trabajo, esa sociedad no va bien: ¡no es justa! Va contra el mismo Dios, que ha querido que nuestra dignidad comience desde aquí. La dignidad no nos la da el poder, el dinero, la cultura, ¡no! ¡La dignidad nos la da el trabajo!”.

Sensibles a esta realidad, conscientes de la importancia de establecer puentes y mirando al mundo desde las periferias en las que estamos presentes, en esta Jornada Mundial reivindicamos que:

-Todos los poderes públicos se comprometan de forma activa en la construcción de un sistema económico, social y laboral justo, fraterno y sostenible que sitúe a la persona en el centro.

-El trabajo sea garante de dignidad y justicia, así como del desarrollo integral de la persona, de sus capacidades, dones y vocación, empezando por las personas más descartadas y excluidas.

-El trabajo sea fuente de reconocimiento social y personal, a través de la dignificación de los cuidados, con nuevos planteamientos de políticas sociales y educativas en igualdad entre mujeres y hombres, sin olvidar el derecho a una conciliación real de la vida familiar y laboral.

-El trabajo es para la vida, por lo que es imprescindible que se realice en un entorno de seguridad y salud, con condiciones que garanticen la integridad física y psíquica de la persona.

Como Iglesia viva insertada en el mundo donde bulle la vida, las entidades y movimientos que formamos la iniciativa Iglesia de Sevilla por el Trabajo Decente, nos comprometemos a seguir acompañando a las personas que padecen esta dura realidad social y sus efectos deshumanizadores, y nos sentimos llamados a estar alerta para denunciar, desde la ternura, la compasión y el estilo de vida de Jesús de Nazaret, la denigración que están sufriendo la persona y el trabajo.

Recordando que esta Jornada coincide con el inicio del Sínodo especial para la Amazonía, compartimos con todos los convocados a esa esperanzadora cita tanto los retos que nos lanza el cuidado de la Casa Común como las inquietudes ante el deterioro medioambiental y las violaciones de derechos humanos que conlleva para las comunidades más vulnerables. La defensa de la Creación nos involucra directamente en la defensa de unas condiciones laborales dignas para quienes se ven sometidos, bajo escandalosas condiciones de explotación, a prácticas productivas que destruyen la dignidad humana y el equilibrio medioambiental.

Unimos nuestras fuerzas y compromisos como gesto profético, e invitamos a toda la Iglesia, a las comunidades, movimientos sociales y personas de buena voluntad a celebrar y reivindicar juntos esta jornada mundial.

Fotos: Juan Alberto García Acevedo.










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