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Liturgia. Los Ritos Iniciales (III). Jesús Luengo Mena


El acto penitencial tiene tres fórmulas. La primera fórmula consta de varias partes: monición, silencio, confesión general «Yo confieso» y absolución –que no tiene la eficacia propia del sacramento de la Penitencia. En la segunda fórmula no se reza el «Yo Pecador», que se sustituye por unas invocaciones que responde el pueblo. En la tercera fórmula tampoco se reza el «Yo pecador» y, en cambio, se emplean las invocaciones del Kýrie, con unas invocaciones previas: Tú, que has sido enviado a sanar los corazones afligidos: Señor, ten piedad respondiendo el pueblo Señor, ten piedad y otras dos más. En esta tercera fórmula, el rito indica que el acto penitencial, cuando incluye el Señor, ten piedad, el tropo precedente lo recita «el sacerdote o el diácono u otro ministro».

En las misas dominicales, especialmente en el tiempo pascual, el acto penitencial se puede sustituir por la aspersión de agua bendita, evocando el bautismo.

* El Kyrie: Señor, ten piedad. Tiene carácter doxológico (alabanza) y no forma parte del acto penitencial. Sus palabras son griegas, no latinas. Tiene sentido de aclamación a Cristo y petición de misericordia. El papa san Dámaso, en el siglo IV, fue quien ordenó cambiar los textos de la misa del griego al latín, al encargar la traducción de la Biblia, que estaba en griego y arameo, a San Jerónimo, la llamada Vulgata. Sin embargo, el Kyrie permaneció inmutable, y así ha seguido durante siglos. Estamos, pues, ante unas invocaciones venerables, que millones de cristianos que nos han precedido, desde los primeros siglos del cristianismo, han pronunciado tal como ahora las decimos. Con el Kyrie —vocativo de Kyrios que quiere decir «el Señor»— confesamos el señorío de Cristo Resucitado sobre la humanidad y su historia. Las tres invocaciones son: Kyrie eléison, Christe eléison, Kyrie eléison, a las que se responde de igual manera.  El Kyrie eléison –Señor, ten piedad– está tomado de las liturgias orientales y se dirige siempre a Cristo, no al Padre, ni al Espíritu.

* El himno Gloria: No fue compuesto para la misa. Entró en la Eucaristía para la fiesta de Navidad y es un himno trinitario de alabanza. Se reza los domingos y fiestas principales, se omite en Adviento y Cuaresma.

* La oración Colecta: –colecta=reunir–.  El sacerdote invita a orar, lee la oración y el pueblo ratifica con un AMEN. También se la llama a veces «oración del día», suele incluir el nombre del santo o fiesta que se celebra.

Foto: Juan Alberto García Acevedo.










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