Arte Sacro
  • Noticias de Sevilla en el mes del Carmelo
  • martes, 07 de julio de 2020
  • faltan 264 días para el Domingo de Ramos

El Rocío de las mascarillas. Antonio Sánchez Carrasco


Este año era especial, era la vuelta a los caminos personalmente, después de que el pasado año el 31 de mayo pasara por quirófano. Era especial porque no pude estar en el traslado de ida hasta Almonte de la Madre de todos los Rocieros, iba a verla por Almonte y volver, y los caminos y las presentaciones..., pero llegó la Covid y todo quedó encerrado en ese arcón de la memoria en el que guardamos todo aquello de lo que tenemos que tirar cuando la vida te sacude.

Pasamos el Rocío recordando fotos y la Virgen pasó la pandemia entre los suyos. La Patrona prefirió estar entre los suyos.

El domingo de Pentecostés no podíamos estar en casa. Fernando, María mi Lola y yo nos fuimos para estar lo más cerca de Ella y nada como Villamanrique para sentir la cercanía de la Madre. La iglesia abierta, el Simpecado de la más antigua Hermandad recibiendo algunos grupos que venían andando de los sitios más variados. Rezamos ante el Santísimo cerca de donde descansa para siempre Don Pedro.

Salimos y justo cuando caminábamos por el pueblo nos cruzamos con Aurora y Enrique.

En la casa de hermandad la carreta con el Simpecado antiguo, el que recibe a las hermandades recibiendo los cantes y los toques de los tamborileros de la antigua villa de Mures. Todo el mundo con mascarillas, cuando se fue acumulando gente ante el Simpecado y justo cuando se asomó el Land Rover de la Benemérita, el cielo se abrió y fueron las gotas de lluvia la que disolvió la muchedumbre.

Gracias a Rafa Romero tiramos en dirección a Pilas. Donde nos esperaban las dos carretas y los dos simpecados de la Hermandad y gracias a Rafa y a su hermano Antonio pudimos ver también el Simpecado del Hermano Mayor, que estaba en una casa anexa. La Covid nos trajo una estampa inédita en el pueblo pileño.

Terminamos la jornada, Fernando, María, Aurora, Enrique, Coco, Lola y yo con tapa y cerveza, como un mediodía que al fin y al cabo, el Rocío no deja de ser un brindis por la vida. Cuando lean esto, quien tenga a bien leerlo, la nostalgia irá pasando y ya tendremos en la mente la Esperanza en un Rocío con todo lo que nos falta este año, será señal de que la pandemia habrá pasado a ser un mal recuerdo.

Fotos: Antonio Sánchez Carrasco.










Utilizamos cookies para realizar medición de la navegación de los usuarios. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso.