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Aquellos grandes Espectáculos del Domingo de Resurrección de 1965


Mariano López Montes. Hace unos días y aprovechando esa inmensa suerte de poder ojear aquellas antiguas Revistas, que actualmente tengo en mis manos, me pareció interesante el poder compartir con vosotros, esos eventos o espectáculos que gozaba esta ciudad como terminación de los actos y eventos pasionistas, que seguidos a una cuaresma que se vivía con un alto contenido religioso, servía como válvula de escape y elemento festivo que se vivía con la alegría de La Resurrección, después de la pasión y muerte del Salvador.

Además del festejo taurino, de La famosa corrida, que no voy a comentar, ya que seguro habrá aficionados y entendidos en Tauromaquia que lo harán con más afinidad y pasión que el que suscribe. Existía un gran interés por los estrenos cinematográficos de grandes superproducciones en los numerosos cines que existían y que desgraciadamente para los cinéfilos han ido desapareciendo con el tiempo. Estos estrenos de películas se merecen un articulo con la profundidad que requieren y recopilando la información en las revistas de la época empezaré a escribirlo para otra ocasión.

Un dato que nunca pasa desapercibido y que reporta mucha información al revisar las Revistas de contenido cofrade y fiestas de primavera en general, era la publicidad que se hacía de estos eventos como algo importante en la esfera social y cultural de la ciudad que esperaba estos espectáculos como botón de oro festivo de la Semana Santa.

Para esta ocasión me voy a centrar en el Teatro y más concretamente en aquellas Revistas Musicales y Comedias de la época, con aquellas vedettes de fama y formas internacionales que eran esperadas como agua de Mayo por aquel público masculino que ya había vivido con anterioridad su dosis de penitencia.

Como documentación escogeré en esta ocasión, la Revista “Albores de Primavera”, y más concretamente la del año 1965 es decir hace actualmente 55 años.

Es importante el contextualizar en este nuevo viaje al pasado, la ideología, y el poder político, social, económico y cultural que reinaba en la ciudad a mediados de estos años sesenta, y tener en cuenta que la censura miraba con lupa la moralidad y el contenido de estos espectáculos, que normalmente no tenían un contenido de crítica social o política contraria al régimen imperante, y su objetivo principal con cierto tono picante y sin enseñar demasiado, era solo divertir al respetable.

En estos años, que podríamos encuadrar dentro del llamado ”Franquismo Desarrollista”, esta ciudad no es ajena a lo que sucede en el resto del país, con un crecimiento económico y social de apertura exterior, potenciación del turismo, producciones cinematográficas y una política de integración exterior, por supuesto sin estar esta apertura acompañada de un cambio político. Manuel Fraga Iribarne, Ministro de Información y Turismo (1962-1969), introdujo una serie de reformas encaminadas a dar a la política española un cierto tono de liberalización y apertura, que justificara ese desarrollismo y la imagen exterior de aquella España en pleno Franquismo.

Estas Revistas musicales y comedias eran esperadas con expectación por el público sevillano, ya que generalmente se habían estrenado un año antes en Madrid y esto suponía un acercamiento a aquella capital del país de aquella época donde residía el poder y se gestaba, todo lo novedoso e importante para aquellos años de mediados del siglo pasado.

Respondiendo a las expectativas creadas por la publicidad, el día 18  de Abril, Domingo de Resurrección de 1965, se estrenaron en Sevilla en el Teatro San Fernando (1847-1973) que fue presa de la piqueta, y en El Teatro Álvarez Quintero (1950–1992) que se convirtió en la Caja de Ahorros de El Monte, aquella tarde se representaron en el primero es decir San Fernando, avalado por Matías Colsada empresario teatral y gran impulsor del genero de La Revista, la obra titulada en un tono un tanto sarcástico, “El Barbero de Melilla” con las super vedettes de la época, “Finita Rufett” (ofrecemos una fotografía en la ilustración del articulo) y la más conocida por su trayectoria “Lina Morgan”. La publicidad califica la pieza con el apelativo de “graciosísima”, pues eso de Melilla y creo que en aquella época aún más, nos sonaba más a la Legión o a Los Regulares que a ciudad autónoma. Esta Revista se estreno como era costumbre el 24 de noviembre del año anterior, 1964 en el Teatro de La latina. Por supuesto por el carácter “picantón” que tenían estos espectáculos solo era tolerada para mayores de 18 años.

En cuanto al estreno en Sevilla de la comedia "Ninette y un Señor de Murcia" en el teatro Álvarez Quintero, cuyo autor era el prolífico Miguel Mihura y que previamente se había estrenado en Madrid el 3 de septiembre del año anterior, la trajo a Sevilla la Compañía de Comedias de Ismael Merlo y Mercedes Alonso.

Se anuncia en la publicidad como “Divertidísima Comedia de Mihura, y la obra es una caricatura de la vida española de aquella época, con aquel prototipo de español reprimido que sucumbe a los encantos de una bella parisina, y se enfrenta a las costumbres más adelantadas de la capital de Francia.

En líneas generales responde a ese intento de apertura de huir de ese provincianismo antiguo, caduco y desfasado y enfrentarse e integrarse a conductas más liberales y modernas de la Europa más evolucionada.

Quiero ofrecer al lector del artículo la portada de La Revista “Albores de Primavera” del año 1965, ilustrada con una foto a todo color del Cristo de La Buena Muerte, donde están recogidos los datos de ambos espectáculos en los numerosos anuncios que esta publicación contiene.

 

Fotos: Archivo de Mariano López Montes










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