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El Poder de la fotografía antigua 9: “El que se mueva no sale en la foto” Tercera Parte.


Mariano López Montes. Después de las dos aproximaciones ya publicadas en las cuales se visionaba un acercamiento a la Semana Santa de aquella época, desde la doble perspectiva expresiva de lo informal y de lo formal, ya que ese tópico de cofradías serias y folclóricas como muchos las quieren etiquetar no me parece acertado y es un apelativo muy fácil de poner pero que encierra en si una simplificación y desconocimiento del mundo de nuestras cofradías, su permanencia en el tiempo y su desarrollo histórico.

Las hermandades y cofradías son elementos o grupos humanos vivos que han evolucionado y se han transformado con el tiempo. Ideologías, modos y costumbres que sedimentaron en un estilo y una estética con la cual se identifican, y que es compartido por la inmensa mayoría de sus integrantes, de no hacer así se transformarían en otra entidad y darían origen a los cambios que todos podemos recordar.

Más en esta ocasión y volviendo esta vez a una fotografía del Paso de La Sagrada Lanzada, más concretamente al año 1940, en la época más álgida de aquella post guerra, donde las cofradías, aún con las dificultades propias, supieron dar la talla. Siempre he pensado y cada día estoy más convencido del inmenso valor que tienen estas fotografías, captadas por aquellos pioneros de la imagen, pasando de ser un mero entretenimiento anecdótico, para los que las visualizan, sin demasiada atención, a convertirse en una fuente de información histórica y etnográfica de primera mano, al tener aquel novedoso invento de la fotografía, la magia única de captar la realidad y detenerla en el tiempo, y poder volver a ese pasado que no vivimos, solo con su contemplación, no solo de los elementos artísticos sino algo que para mí tiene la máxima importancia que no es otro que el elemento humano.

Esta foto la podríamos clasificar igual que las anteriores con la frase que se denomina este artículo, pues es una cofradía en la calle, en su caso el siempre grandioso paso del Misterio de la Lanzada y un grupo humano que conforma el cortejo y un público que contempla la cofradía y que se alinea delante del paso con un orden, seriedad casi castrense, desempeñando el rol que cada uno representa en la procesión, al ver aparecer uno de aquellos fotógrafos con su caja mágica que en unos instantes y moviéndose lo menos posible los hará pasar a esa eternidad de papel que este mago consigue.

Es importante el reseñar ese efecto de vitalidad que el autor consigue al colorear ciertas partes de la foto y dejar en blanco y negro otras, de ahí la importancia al colorear las túnicas con la personalidad propia de la cofradía de La Lanzada, y como sus miembros de la junta de gobierno que presiden el único paso de la cofradía se alinean milimétricamente junto a los dos nazarenos que portan las bocinas, que generalmente va muy relacionado con las dotes de mando, gestión o categoría o antigüedad dentro de cualquier Hermandad y que marca una clara diferenciación con otros nazarenos del cortejo.

Es para mí y creo que para cualquiera que mire la fotografía, el uso que se hace de tres colores para su ilustración, el rojo y el blanco amarillento, colores de la túnica de esta cofradía y ese color oro o dorado predominante en las varas y bocinas que representa simbólicamente la importancia y fuerza del cargo que se ostenta y representa al relacionarlo con el preciado y a la vez rico mineral, incluso se colorea el canasto gótico que aquel Misterio sacó hasta el a año 1950, que se estrenó el actual canasto sin dorar. Otro motivo a tener en cuenta es la coloración amarillenta de las llamas de las velas y sobre todo salta a la vista la capa y vestimenta del Longinos, con el rojo imperante en las representaciones de la soldadesca romana.

Otro motivo a tener en cuenta, de una importancia capital, es la falta de coloración de las figuras que tienen un carácter sagrado, que el autor del repinte quizás por el respeto debido, conserva en su color original menos aquellos casquetes que también se colorean en color dorado. La Virgen que aparece en el paso es La Virgen del Buen Fin, ya que durante unos años no procesiono el paso de palio, y la dolorosa ocupó el lugar que en la actualidad ocupa la Virgen de Guía (para más información consultar “Estudio Histórico-Artístico de la Real Hermandad Sacramental de La Sagrada Lanzada”. Jose María Escudero Marchante. 1995).

Otro motivo para fijarse es la figura del sacerdote que preside en posición central que era, Domingo Martínez, Rector de San Martin y que ocupó el cargo de Director Espiritual, quizás por el anterior motivo del respeto no se colorea nada de la figura, aunque predominara el negro en sotana y bonete, siempre existía algún detalle discreto de color, lo que sí se colorea con el color dorado, es la vara, que porta en su mano derecha, su posición central dentro de la presidencia y el dorado de la vara, creo que simbolizan perfectamente la posición que desde siempre ha tenido la Iglesia en nuestras Hermandades y Cofradías.

Otro detalle a tener en cuenta es la postura secundaria, pero a la vez fundamental desde el punto de vista técnico de ambos capataces, que figuran en la fotografía alineados justamente detrás de la presidencia y al lado de la delantera del paso que comandaban. Según la Bibliografía consultada indica que el capataz de aquel año 1940, era Vicente Pérez, pero por su fisonomía tengo mis dudas.

Un detalle que me llamó poderosamente la atención es la escolta de soldados con aquellos antiguos cascos de batalla que escoltaban el paso, además de la tradicional Guardia Civil, ya que se aprecia entre los soldados una figura con tricornio. El motivo que pudiera justificar esta presencia del ejército, puede deberse a que el Hermano Mayor de ese año era Jesús Bravo Ferrer, que era General del Cuerpo de Sanidad Militar, y es muy probable que estos soldados participaran en el desfile, además no debemos olvidar que nos estamos refiriendo al año 1940, y la preponderancia del ejercito era más que evidente.

Nos falta y no debemos de olvidar el espacio geográfico en que está tomada la fotografía, que no es otro que la calle Alberto Lista con Conde de Torrejón, ya que ese año fue el primero que la cofradía salio de San Martin con la remodelación de la puerta necesaria, ya que anteriormente salía de la Iglesia de San Gregorio. (Para más información consultar la Bibliografía reseñada anteriormente).

En cuanto al público que presencia la cofradía en la calle, vemos como en esta fotografía pasa a un plano nada preponderante y aparece difuso, con mínima presencia en los balcones, salvo aquel mozalbete con cara desafiante que aparece en el vértice derecho y que aprovecha la ocasión posando relajadamente para poder “salir en la foto”.

Para terminar hay un detalle que se nos puede escapar, pero que sería imperdonable que no mencionáramos, y se trata nada más y nada menos que esa figura del Longinos a caballo, que infringe la lanzada en el costado de Cristo, y que es tan característico de este paso, que en esta foto de los años cuarenta aparece colocado en el lado contrario de como procesiona en la actualidad, es decir sobre el costero izquierdo, y lo lógico y natural es que se coloque en el lado contrario o costero derecho que es donde se sitúa en la actualidad, ya que es la parte situada en el costado de Cristo donde aquel que después con los años se hizo santo, hundió su lanza. Se puede apreciar en las fotografías modernas que ilustran este artículo.

 

  …..Dedicado a D. Pedro Muñoz González, aquel Nazareno de siempre de esta cofradía, que en su vida centenaria sigue siendo el numero 1 en ilusión y bondad.

Fotos: Archivo de Mariano López Montes.










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