Arte Sacro
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Santo Ángel. Restauración de dos Ángeles de Olot de principios del Siglo XX


Arte Sacro. Estado de conservación y propuesta de intervención de dos ángeles de estuco de estilo olotino a cargo del conservador y restaurador de Bienes Culturales, Carles Salafranca Porcar.

Estas piezas, si bien no resultaban excesivamente valiosas por su naturaleza material, ya que provienen de los talleres seriados de Olot (Girona), sí tenían cierto interés histórico. Fueron realizados por la fábrica Las Artes Religiosas, a principios del siglo XX, puesto que dicha fábrica se fundó en 1902. Uno de ellos está sellado en la base, en la zona trasera de la nube. En la actualidad, estos moldes ya no se realizan, puesto que la fábrica ha desaparecido, así como la gran mayoría de las que existían en la localidad, quedando un pequeño reducto de ellas. Entre esas, existe todavía El Arte Cristiano.

Los ángeles, de considerables dimensiones (35x40x70 cm) se encontraban en un deplorable estado de conservación. Uno de ellos especialmente, puesto que aparecía roto y fragmentado, cuya mayoría de restos desmembrados se conservaban. Una densa capa de polvo y suciedad ambiental cubría la superficie de ambos, además de deyecciones de insectos y restos de cera y hollín.

Estado Inicial 

En su origen, la pareja de ángeles orantes fueron adquiridos, junto a otra de similares características, y regaladas al templo del Santo Ángel por familias allegadas a la comunidad carmelita. En concreto estos dos se ubicaron desde su llegada en el altar de la Virgen del Pilar, en la cabecera del templo por el lado de la epístola. Con el tiempo, uso y deterioro, fueron retirados y, por suerte, conservados en los almacenes de la iglesia, aunque en muy mal estado de conservación.

El ángel roto mostraba, en la separación de la cabeza, la estructura interna de alambres y estopa que refuerzan la mezcla de estuco y cola utilizada para positivar la figura. Existían en él multitud de grietas que no afectaban excesivamente a la estabilidad estructural pero sí creaban un foco de entrada de suciedad y probabilidad de anidación de insectos en la parte interna de la pieza.

Con el golpe que causase la rotura y desfragmentación de la pieza, los alambres que componen la estructura interna de la pieza se habían deformado. Una de las alas estaba rota y deformada, y la otra separada en varios fragmentos. El otro ángel tenía una de ellas sujeta al cuerpo y la otra faltante en su totalidad. En ambas se observaban los anclajes a base de tornillos de rosca, afianzados a la espalda a un embón de madera interno que hacía las veces de estructura sustentante.

Como proceso de intervención, se empezó por una limpieza superficial mecánica del polvo, depósitos ambientales y deyecciones. Especialmente siendo intensa y detallada en los restos de cera que fueron retirados de forma mecánica. Se consolidó puntualmente con resina acrílica en dispersión acuosa a baja proporción inyectada en el interior de las piezas y aplicada a pincel en las partes externas.

Proceso

La adhesión de partes rotas y perdidas se realizó mediante adhesivo de acetato de polivinilo, se hizo la recomposición de roturas con los fragmentos conservados y modelado de los alambres internos devolviéndolos a la forma más original para que se adaptasen a los volúmenes de la pieza.

La limpieza físico-química de las piezas se llevó a cabo con jabón de ph neutro en disolución acuosa y, puntualmente, con disolvente orgánico en zonas repintadas que, por fortuna, eran las menos. Se eliminó así la suciedad y devolviendo visibilidad a la policromía.

Se aplicó un barnizado intermedio de protección y, posteriormente, se modelaron los faltantes con masilla de modelado acrílica, de secado al aire. Se realizó un molde de silicona con posterior positivado en resina acrílica por colada del ala perdida, utilizando la pareja del otro ángel. En el conjunto de las cuatro alas se afianzó el sistema de anclaje original mediante tornillos y se mantuvo de tal modo, para facilitar el montaje y desmontaje de las mismas. Se cambiaron, eso sí, los ocho tornillos necesarios originales, oxidados ya, por otros actuales de acero inoxidable.

Para finalizar, se estucaron las lagunas utilizando un preparado de masilla acrílica sintético, que posteriormente se niveló y texturizó donde fue necesario. Con la reintegración cromática de base acuosa, utilizando tintas planas, y posterior retoque cromático con pigmentos al barniz Maimeri, y el barnizado final se dio por finalizado el proceso de intervención.

Resultado final

En la actualidad, esta pareja de ángeles han vuelto a ocupar su lugar de origen custodiando a la Virgen del Pilar, tras el desmontaje del Belén Napolitano en estas pasadas fechas navideñas.










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