Arte Sacro
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  • lunes, 28 de noviembre de 2022
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El Cofrade de Verano. Tercera Entrega. Mariano López Montes


Un gran personaje que no podía faltar en este vodevil veraniego, sería El Hermano Mayor que pasea por las arenas playeras con la vara dorada o más o menos dorada según su cualificación y prestigio en el panorama cofradiero. Ese báculo imaginario con que el líder llamado Moisés guiaba a su pueblo a la tierra prometida de leche y miel que conseguirá, si lo votan en las próximas elecciones de Otoño.

De repente surge entre las sombrillas otro hermano corporativo que dirigiéndose impetuosamente a él le da un abrazo sonoro con percusión en las escapulas o paletillas como popularmente se las conoces (Ilustre Sociedad Sevillana de bombos mutuos) y le dice con cierto tono petulante: ¡Hermano Mayooor¡ ¿ Cómo usted por aquí? y además hace la cabezada lumbo cervical como corresponde a La Ilustre Sociedad de La Bisagra Sacra. El pobre hombre que por fin se ha quitado el traje y la corbata, uniforme obligado de Quinarios, Novenas y otras visitas protocolarias y representativa exclama: ¡Pues veraneando como todo el mundo, que estaba muy estresado con esto y con lo otro!

Después del encuentro el aspirante a gestor cofrade, vuelve con la parienta que se encuentra debajo de la sombrilla embadurnándose con ciertos potingues antisolares, el satisfecho cofrade de a pie le dice muy convencido, ¿Has visto como me codeo con los que mandan? y eso que este es un “Papa frita” (Muy ilustre y falsuna Sociedad Sevillana de las Puñalás Traperas), y como salga el otro que yo quiero, me vas a ver con una vara presidiendo El Palio y tu entregando los ramos de flores a que hubiera lugar y codeándonos con lo más selecto.

Otra función que desempeña el Hermano Mayor, sobre todo a la hora de la atardecida, horas de los cabildos, es formar parte de los llamados “Cabildos sobre la arena”, al igual que en el Hockey se juega sobre hierba o sobre hielo, estas tertulias informales con viso de cierta formalidad no tiene ni mesa con faldón de terciopelo, ni crucifijo con sus dos velas, raramente asiste el Director Espiritual que suele encontrarse veraneando en otro sitio, tampoco hay informes del Mayordomo, ni lectura del acta anterior, tampoco preces ni oración final, así que desde su comienzo el único punto de todos los días es el de ruegos y preguntas. Suelen ser miembros de esta tertulia cofrade de agosto, algunos hermanos de la corporación, cofrades de otras bien avenidos, otros que son de la cuerda y un nutrido grupo de miembros de esos que sonríen y siempre dicen que sí, y casi siempre no se enteran de nada. En época pre electoral el tema puede virar a la exclusividad política en busca de posibles nuevos adictos para la causa.

La incorporación o exclusión de nuevos miembros es una parte que tiene su importancia en el debate, así pues, al ver pasear por la orilla a un joven muy formalito y con sus gafas que le dan cierto toque de intelectualidad, estudiante de Económicas y Derecho que lleva cogida de la manita de forma pudorosa a su novia primera y de toda su vida, que además estudia Filología Hispánica y es hija de un reputado cofrade de "cofradía seria" y del centro. Uno de los presentes exclama ilusionado; ¡Y a este muchacho no lo podíamos ir metiendo poco a poco para que fuera aprendiendo, por lo menos en la Junta Auxiliar!....

Diferente reacción anímica provoca en los cofrades más machistas y algo retro cuando ven pasar ante sus ojos, mitad lascivos y mitad inquisidores, a otra chica que además de lucir una impresionante figura, realza los dotes que la naturaleza le regalo con un atrevido y escueto traje de baño. La reacción no se hace esperar ¿Habéis visto cómo va?, ¡Qué vergüenza enseñándolo todo y después yo la veo todos los años vestida de nazareno con una vara con el escudo de la Hermandad! ¡Qué vergüenza! ¿Hasta donde vamos a llegar con el modernismo? Este es el momento justo en que salta a la palestra el milagro de la resurrección de los antepasados al ser respondido por otro miembro normalmente metido en años y con los mismos contenidos ideológicos que enfatiza enérgicamente: ¡Si tu padre y abuelo levantaran la cabeza y vieran lo que hay que ver, se metían en el hoyo para no salir jamás!

Existe también un veraneante como se decía antes, con delirio y pasión pregonera, suele ser un adolescente o treintañero, de espíritu sensible y refinado con una apetencia casi siempre desmesurada de protagonismo y convertirse en el centro de atención durante una hora, hora y media y a veces más. Otras veces suele ser una persona adulta, prejubilada o jubilada a perpetuidad que caminando por la arena playera, espera encontrar en la botella vacía que unos desaprensivos, guarros o simplemente golfos dejaron la noche anterior, el genio que le conceda los tres deseos de rigor, aunque él se conforma solamente con uno para no ser abusón, que es el de ser "El Pregonero de la Semana Santa" del próximo año y ser aclamado por aquel enfervorizado público, nada más y nada menos, cortar oreja y rabo en El Maestranza. ¿Se puede llegar en esta, su vida, a algo tan grande?

Ambos aspirantes al Gran Pregón, ya han tenido un más o menos proceso de aprendizaje práctico y experiencias previas en agrupaciones de vecinos del extrarradio, algún que otro geriátrico y en las más conocidas tertulias cofradieras donde pululan y se asientan los más jartibles y algún que otro friki cofradiero, especie actualmente en proceso de expansión.

Pero por encima de todo, el sueño de su vida y lo que más le ilusiona, es ponerse  su Chaqué propio, ya que alquilado destruiría el hechizo, y que lo vea, y lo escuche toda esa Sevilla a la que le encantan estos eventos.

Las musas siempre volanderas nunca se toman vacaciones y están ahí en cualquier lugar y momento para seguir inspirando a nuestros rapsodas. Ese mundo de incienso, azahar, piropos y parasceve eterno, sigue viviendo en sus mentes creativas y a veces algo o bastante ripiosas, para que se produzca el milagro de una nueva estrofa, soneto o cuarteta.

Cualquier motivo de la zona balnearia es capaz de inspirar su alma creativa de nuevas sensaciones. La fresca brisa marina y cuando los paseantes se ponen la rebequita de rigor le recuerda y le lleva a aquellas Madrugadas gélidas y esos amaneceres esperando a que salga definitivamente el Sol. Ese astro Rey en todo lo alto con el calor ardiente de la arena le hace viajar a un Martes Santo con la Cofradía del Cerro del Águila que recorre un trocito de su itinerario desde El Viapol hasta La Puerta de Jerez, sin sombra y además con ese antifaz de terciopelo rojo burdeo que tiene que ser además bastante fresquito. Otro ejemplo para componer cualquier poema, es ese sol en la cofradía clásica del barrio de San Bernardo, con esos nazarenos descalzos sobre el pavimento del puente que lleva su nombre.

Y como no esa luna llena sobre las aguas del mar en calma que se asemeja a esa otra luna sobre el rio Guadalquivir cuando de vuelta pasa El Cachorro.

Cuanta inspiración y belleza para crear su obra definitiva, cuanta sensibilidad en su alma creativa de poeta, que provecho saben sacar al mes playero mientras otros muchos se dedican a aburrirse, a la holgazanería y a la juerga borrachera.

Pero como todo en los sueños de los mayores no todos los despertares son felices y al final cuando Morfeo lo conduce al Maestranza, el público le aclama aplaude y vitorea y antes de decir el consabido ¡He dicho! Se despierta a los sones musicales de la parienta que gritándole le dice:

Vamos Antonio que ya está bien de dormir, ve a por los churros “pa” los niños que después hay mucha cola. Me vas a por los mandaos y cuando vuelvas coge las sillas la sombrilla y la bolsa y te vas a la playa, que aquello más tarde se pone imposible de gente…

Fotos: Mariano López Montes.










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