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Provincia. El General de la Guardia Civil, Píriz González, ofrendó su Faja de General a Ntra. Sra. Reina de los Ángeles, Consolación y Gracia, en su Función


Arte Sacro. El domingo 23 de octubre, a las 9:30 horas, en el Monasterio de Santa Clara, la Antigua y Franciscana Sección de Alcalá de Guadaíra de la Venerable Archicofradía Sacramental de Adoración Nocturna Española al Santísimo Sacramento, celebró Solemne Función a su Titular mariana, Nuestra Señora Reina de los Ángeles, Consolación y Gracia, en la que José Píriz González, le ofreció su faja de General de Brigada de la Guardia Civil.

Al estar en obras la calle Ntra. Sra. del Águila, a la que da la fachada principal del Monasterio, la recepción y recibimiento de autoridades se había fijado por la entrada de la calle Alcalá y Orti, pudiendo concentrarse los asistentes en el bello compás, que antecede a la iglesia.

Concurrieron a la ceremonia la Teniente de Alcalde de la localidad, María de los Ángeles Ballesteros, y concejales de los Grupos Municipales Socialista, Ciudadanos, Adelante Alcalá, Popular y Vox, así como representantes de la Hermandad del Patrón de la ciudad, San Mateo. En el ámbito militar acudió Ramón Rueda Ratón, General de División de la Guardia Civil, el Capitán de la Demarcación de Utrera a la que pertenece la Casa cuartel de Alcalá, Diego Francisco García Ramos, así como el Teniente responsable de los servicios Joaquín Rodríguez Moreno, Capitán de la Guardia Civil, el Coronel de Estado Mayor del arma de Ingenieros, Juan Pedro Rodríguez Manjón-Cabeza, entre otros. El oferente estuvo acompañado por su señora esposa y uno de sus hijos.

La Santa Misa fue oficiada por Manuel María Roldán Roses, Pbro., Cura Párroco de la Iglesia de Santiago el Mayor, templo en el que se fundó la Sección adoradora nocturna alcalareña en 1902, y a cuya feligresía pertenece el Monasterio.

La Sagrada imagen se encontraba colocada en el presbiterio, ataviada con el traje de tisú de plata enriquecido con decoración pictórica en pan de oro, que lució el día de su bendición canónica en 2014. 

Mostraba también la toca de malla dorada bordada con flores estrenada aquel mismo día, y el rostrillo “de los brillantes”, uno de los más ricos y al mismo tiempo más sencillos que posee en su ajuar. 

Se completaba el aderezo con el juego de filigrana de plata, compuesto por las tres piezas que lo forman, la carabela en su mano derecha y el rosario, y el orbe del Santísimo Niño Jesús Divino Salvador, que luce en su manita izquierda. 

La Señora mostraba también un presente muy querido para la Archicofradía alcalareña, la cruz pectoral de San Damián, que le regaló el Cardenal Fray Carlos Amigo Vallejo en 2017, al cumplirse el CXV aniversario de la fundación de la Adoración Nocturna en Alcalá de Guadaíra. Cruz pectoral que tenía también un alto significado en este acto, porque significaba el recuerdo del prelado franciscano, que fue Presidente Adorador Honorario de la Sección alcalareña, y que, por su amistad personal con el oferente, había querido presidir este acto de entrega de su faja de General, que se había planteado desde antes de la pandemia, pero que hubo de ser aplazado por los motivos sanitarios ya sabidos, y que no se había llevado a cabo una vez terminada esta en un intento de cuadrar las agendas del Cardenal y del General, lo que, tristemente, no pudo ser. 

Se completaba el adorno de la Santísima Virgen con otro exvoto, un broche de oro de ley formando el anagrama de “María” colocado en la base de la cruz de la corona, ofrecido a los pocos días de su bendición por una devota, en memoria de su familia, oriunda de Utrera y Carmona, por la feliz coincidencia con dos de las advocaciones de la Señora, Consolación y Gracia, rescatadas en nuestra localidad y que en el pasado tuvieron gran preponderancia. 

El montaje era muy sencillo, sobre una alfombra, en una peana cubierta con un paño celeste, adornado con un frontal pintado sobre raso marfil en diversos tonos pastel, a juego con los dos ramos de flores que la escoltaban, se hallaba la sagrada imagen, a la que iluminaban también seis candeleros con cirios.

A la hora prevista comenzó la ceremonia con el canto del himno a Nuestra Señora Reina de los Ángeles, compuesto por Juan Manuel Melgar, Pbro. Salesiano, durante su estancia en la Casa Salesiana de la ciudad y como Capellán del Convento, entonado por las Hermanas Clarisas, que, desde el coro bajo, cantaron la Misa de Pío X en las partes invariables, y otras plegarias en las variables, seguido de la monición de entrada, que fue la siguiente:

“En este domingo 23 de octubre de 2022, se hará realidad algo que estaba previsto hacía ya varios años, pero que por diversos motivos, entre ellos el sanitario, provocado por la pandemia que tristemente hemos vivido, no había podido llevarse a cabo.

Pero es un motivo de alegría el que nos congrega hoy aquí, en torno a Nuestra Señora Reina de los Ángeles, Consolación y Gracia: el Excmo. Sr. D. José Píriz González hará entrega de su faja de General de Brigada de la Guardia Civil a la Santísima Virgen.

Coincide, además, este ofrecimiento con el 120 aniversario de la Fundación de nuestra Sección de Adoración Nocturna en Alcalá de Guadaíra, lo que ocurrió en la madrugada de la solemnidad de Todos los Santos de 1902, por lo que dicha efemérides se cumplirá próximamente, el día 1 de noviembre.

Y es este un homenaje muy apropiado a la Madre de Dios, porque Ella reina, junto a su Divino Hijo Jesús, junto a Dios Padre y junto al Espíritu Santo, sobre todos los Ángeles, y sobre todos los Santos, siendo al mismo tiempo, Consolación y Gracia, para nosotros, los que todavía estamos en este mundo.”

La homilía estuvo centrada en la explicación del evangelio dominical, en la oración, en la actitud para orar, y en la humildad, enlazando estas características con las cualidades de la Santísima Virgen, la más humilde de las criaturas, que se proclamó “esclava del Señor” en sus palabras del Magníficat, y es por ello la más grande entre el género humano.

En la Oración de los Fieles se pidió por la Iglesia, el Papa, los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los religiosos y los consagrados, y muy especialmente por la Hermanas Clarisas y las demás Órdenes Religiosas implantadas en Alcalá, así como por el aumento de las vocaciones, por la Guardia Civil, por los Ejércitos y por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, como garantes de la paz; por el fin de las guerras que actualmente asolan a diversas poblaciones con sus terribles consecuencias, por la Adoración Nocturna en esta ciudad, en la Archidiócesis, en España y en el mundo, por la ciudad de Alcalá y por la sociedad actual, así como por los valores cívicos en los que se apoya, por todos los fieles difuntos, como modelo e intercesores para todos nosotros, siguiendo el ejemplo de la Virgen María.

Al ofertorio se repartió una estampa en la que se apreciaba de medio perfil el bellísimo rostro de Nuestra Señora Reina de los Ángeles. Consolación y Gracia, y su Divino Hijo, con un texto en el reverso en recuerdo del evento celebrado.

Tras la Comunión, en el momento de acción de gracias, tuvo lugar el acto de entrega de la faja por parte del General. Para ello, subieron al presbiterio él mismo con el Presidente y vicepresidente de la Sección, con la bandeja en la que estaba depositada la insignia militar, para depositarla a los pies de la Santísima Virgen en la peana, invitados por el celebrante. Seguidamente realizó el ofrecimiento, con las siguientes palabras:

“Reverendo padre, D. Manuel; señor Presidente de la Sección de Alcalá de Guadaíra de la Archicofradía Sacramental de Adoración Nocturna Española, Hermanas Clarisas, mi General, Oficiales de la Guardia Civil y de las Fuerzas Armadas, señores concejales del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, estimados amigos. Ante todo agradecer vuestro acompañamiento en esta Santa Misa y al acto de entrega, de ofrenda, de la faja de Oficial General a Nuestra Señora Reina de los Ángeles, Consolación y Gracia. En relación con la faja, aunque para algunos de los presentes es de sobra conocido cuanto afecta a la faja de General, me parece oportuno transmitir a los que por razones lógicas no tienen por qué tener tal conocimiento, una breve referencia a su historia, vicisitudes y significado.

Las primeras noticias que existen del uso de las fajas utilizadas por el ejército español se remontan a la época de las guerras de Italia del siglo XVI, donde para distinguir a las fuerzas combatientes en el campo de batalla, se usaron como distintivo por los diferentes países en contienda. Así, los franceses portaban esta prenda de color blanco; los de Saboya azul; los del Estado Pontificio blanco con la llave papal, y los españoles roja. Y así existe representación iconográfica que ha llegado a nuestros días en grabados, cuadros y documentos del reinado de Felipe IV, en la primera mitad del siglo XVIII. Se atribuye a Napoleón Bonaparte la decisión de limitar el uso de la faja roja a los Oficiales Generales, y la azul para los miembros del Estado Mayor, a fin de una rápida identificación de ambos, de los Generales y del Estado Mayor, en los concurridos cuarteles generales que se constituían en el curso de las batallas, así como para una rápida y eficaz visualización de los generales al mando por los jefes de las unidades combatientes. Sin embargo, no fue hasta 1815, cuando se reguló el uso de las fajas de generales, determinando la forma de las borlas, que casi sin variaciones ha llegado hasta nuestros días, disponiendo una Orden Ministerial de 12 de diciembre de 1989 las características de la faja que subsisten en la actualidad. Como prenda de uniformidad que es de los militares que alcanzan el empleo de Oficial General y como reconocimiento y distinción para quienes tras una larga vida dedicada a la profesión con una intachable conducta, constante formación y ejemplar amor al servicio asumen la más alta responsabilidad en la conducción del Ejército y la Guardia Civil.

Hoy tengo el inmenso honor de ofrecer a Nuestra Señora esta faja de General de Brigada de la Guardia Civil, con mi agradecimiento a la Archicofradía y a su Presidente, D. Juan Jorge García, por haberme concedido esta impagable oportunidad y precisamente en esta iglesia del convento de Santa Clara. Y es que está claro que Dios, Nuestro Señor, no deja nada al aire ni da puntada sin hilo. Les explico. Mi padre era guardia civil, y estaba destinado en un pueblo de Badajoz, no sé si lo conocen, que se llama Llerena. Y allí vivíamos. Yo era muy pequeño. Desde los tres o cuatro años vivíamos allí, y naturalmente, hacíamos la vida del cuartel y también la vida de vecinos… y, ¿saben quiénes eran nuestros vecinos más próximos? El convento de Santa Clara de Llerena. Y Dios ha querido que hoy, aquel niño que acompañaba a su madre al convento, esté aquí en este convento de Santa Clara ofreciendo la faja de General a Nuestra Señora… (momento de emoción y aplausos de los asistentes).

Por último, al realizar esta ofrenda a Nuestra Señora de los Ángeles, Consolación Y Gracia, quiero destacar que detrás de cada General, con toda humildad, no solo hay las condiciones intelectuales, personales y morales, que antes he referido; está también y de manera muy destacada, muy notable, una familia, sin cuyo amor, apoyo, comprensión y sacrificio hubiera sido del todo imposible alcanzar semejante meta profesional. Hay también muchos jefes y profesores ejemplares, de cuyas enseñanzas nunca estaré suficientemente agradecido, y hay, de manera muy especial, subordinados, algunos aquí presentes, de los dieciséis mil que tuve en mi último destino, guardias civiles extraordinarios, con el honor siempre por bandera, sacrificados ideales, trabajando diariamente en carreteras, caminos, pueblos, montañas, en el mar, por el aire,… siempre procurando el orden y la ley, la convivencia, la paz, asumiendo el riesgo y la fatiga que ello supone, hasta el punto de dar su vida por los demás.

Por ello, hoy con humildad, le pido a Nuestra Señora, que al ceñir esta faja sienta el amor cristiano de este general, de su familia, y de todos los guardias civiles y que interceda ante Nuestro Señor por todos ellos y sus familias. Asimismo, ruego a los miembros de la Archicofradía Sacramental de Adoración Nocturna y a nuestras Hermanas Clarisas que vean en la faja de Nuestra Señora nuestro afecto y cariño y un estímulo para que nos tengan presentes en sus oraciones. Muchas gracias.”

Los aplausos de los asistentes, dieron paso a las palabras de agradecimiento del Presidente de la Sección alcalareña, que fueron las siguientes:

“Rvdo. Sr. Cura Párroco, Rvda. Madre Abadesa y Comunidad de Hermanas Clarisas, Excelentísimas autoridades, Adoradores alcalareños y hermanos todos en el Señor:      

Unas breves palabras para agradecer encarecidamente al Excelentísimo Sr. D. José Píriz González, la ofrenda de su faja de General de Brigada de la Guardia Civil a Nuestra Señora Reina de los Ángeles, Consolación y Gracia.

Solo decir que este título de la Santísima Virgen, Reina de los Ángeles, es el más antiguo de la Alcalá cristiana que nos legó San Fernando en su reconquista, de la que hemos celebrado su 775 aniversario. Y esto es así por el conocido relato, histórico o legendario, de que en el campamento con el que había sitiado la fortaleza de la Alcalá musulmana, fueron unos ángeles los que acertaron a labrar la imagen que al santo rey conquistador se le había aparecido, y que ningún artífice humano supo interpretar.

Así, este título y advocación, tan ligado al ejército cristiano, fue recogido por los franciscanos y promovido por ellos hasta el punto de ser durante varios siglos una de las principales festividades marianas de la villa, siendo tan importante que dio lugar a la feria en torno a su festividad del 2 de agosto, lo que queda recogido por el Padre Flores en su obra sobre la Historia de la ciudad.

Es, pues, esta intensa relación de la Reina de los Ángeles desde la implantación de esta advocación de la Virgen María en Alcalá con los hombres de armas, lo que hace tan apropiada la ofrenda realizada por el Excmo. Sr. General Píriz González. Por ello, queremos agradecérselo acogiéndolo como Adorador Honorífico de esta Archicofradía en Alcalá de Guadaíra, para lo cual le hacemos entrega del diploma que acredita dicho nombramiento, así como la medalla de hermano adorador alcalareño.

A él y a toda su familia, y también a la Guardia Civil, a cuyo Benemérito Instituto pertenece, ponemos bajo la protección y el amparo de la Santísima Virgen Reina de los Ángeles, Consolación y Gracia, con la convicción de que Ella siempre les dispensará su maternal ayuda.”

Seguidamente, el Vicepresidente leyó el texto del pergamino acreditativo del nombramiento, siéndole entregado al General, en medio del aplauso de los fieles asistentes, tras los que el Manuel María Roldán, Pbro., procedió a imponerla la medalla de la Sección Alcalareña, nuevamente con el aplauso de los fieles que llenaban la iglesia.

Finalizó la ceremonia con la bendición solemne impartida por el celebrante, y la antífona Salve Regina a la Santísima Virgen María. Fue el momento de las felicitaciones y  las  fotografías para el recuerdo de un acto tan entrañable. Así, colocados a ambos lados de la Santísima Virgen, posaron el General, su esposa, el celebrante y el Presidente de la Sección alcalareña, y después con todos los miembros de la Guardia Civil asistentes, con los miembros de la Corporación Municipal, con los adoradores e invitados asistentes…

El momento final, algo más íntimo, fue la firma en el Libro de Honor de la Archicofradía, lo que se realizó en la Sacristía, en presencia de la familia, Concejales, y algunos adoradores.

Ya relajadamente, se compartió un desayuno preparado por las Hermanas Clarisas, en el que se pudieron degustar muchas de las riquísimas especialidades de repostería que realizan en su obrador. Fueron momentos de tertulia muy agradable, de corrillos, pudiendo departir todos con todos, en agradable charla, momentos de anécdotas compartidos también con las propias religiosas, que se mostraron gratamente sorprendidas por lo relatado en la alocución del General sobre su vecindad con el convento de Clarisas de Llerena. Los asistentes al desayuno dejaron un donativo para la Comunidad de Hermanas Clarisas de Alcalá, que tan amablemente atienden siempre a la Archicofradía de Adoración Nocturna, participando además, en todos sus actos y cultos, y que se congratulan con los adoradores, ellas son también adoradoras, por acontecimientos tan gozosos como el vivido en la jornada del domingo.

Fotos: Archicofradía.










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