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Provincia. Una mirada a la provincia: La Hermandad de Jesús Nazareno de La Puebla de Cazalla


 Eduardo Fdez. López. La fundación de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima de las Lagrimas y San Juan Evangelista de la localidad de La Puebla de Cazalla tuvo lugar en la desaparecida Ermita de Santa Ana, extramuros de la villa, en torno a una imagen de Jesús con la cruz a cuestas que  desde al menos el 20 de octubre de 1658 recibía culto en ese lugar, si bien no es descartable la hipótesis de que esta Cofradía se hubiese creado a partir de la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús

No obstante, según algunos testimonios documentales, el 17 de agosto de 1672 un grupo de personas ya daban culto a dicha imagen de Jesús como si de una verdadera Cofradía se tratase, redactando y aprobando cinco años más tarde sus primeras Reglas conocidas, concretamente el 9 de mayo de 1.677.

 A finales del siglo XVII la hermandad pasó al templo parroquial de Nuestra Señora de las Virtudes, a principios de 1800 esta templo se arruinó, perdiendo la hermandad su capilla por lo que no tuvo más remedio que edificar una nueva en la iglesia del convento, realizando sus obras en 1809 el maestro alarife Antonio Lobo.

Con respecto a los cultos, su celebración a lo largo del siglo XIX estuvo siempre condicionada a que hubiese o no recursos suficientes para ello. Así, entre los años 1841 y 1897 nunca faltaron la Novena ni el Sermón de Pasión el Viernes Santo.

Pero lo más grave y trascendental, lo que realmente afectó a los sentimientos más íntimos de los hermanos y devotos, fue la total destrucción y desaparición de sus veneradas imágenes en el incendio intencionado de la iglesia del convento la madrugada del  21 de julio de 1936. Buena parte de su patrimonio artístico desapareció por completo, salvándose sólo el vestuario más valioso de las imágenes procesionales, repartido entre los domicilios particulares de sus Mayordomos y Camareras,

 Al finalizar la Guerra Civil, la Hermandad ya había repuesto buena parte de su patrimonio, como lo confirma un inventario de sus bienes fechado el 26 de julio de 1939. En él se incluyen, entre otros, los siguientes enseres: la imagen de Jesús Nazareno (obra de Enrique Orce de 1937), dos túnicas, una imagen de la Virgen, dos sayas, dos mantos, un Estandarte con bordados, Simpecado, varios candeleros, colgaduras para la capilla, manteles para los altares, jarrones, faldones o caídas para los pasos, seis insignias, dos pasos portátiles.

 

 A lo largo de su dilatada historia, esta Hermandad ha contado, al menos, con cuatro imágenes diferentes de Jesús Nazareno, a saber: la primera de la que se tiene noticias ya existía en 1658, otra en 1709 (destruida en 1936), la ejecutada por Enrique Orce en 1937 (retirada del culto y sustituida por la actual en 1945). 

La imagen de Jesús Nazareno que hoy recibe veneración y culto obrs del escultor José Rivera García. Es una talla para vestir, totalmente anatomizada y policromada, de tamaño natural y con brazos articulados, de gran realismo y patetismo.

 Presenta un cuerpo fuerte y erguido, aunque leve­mente inclinado hacia la derecha por el peso de la cruz portada sobre su hombro izquierdo, obligándolo a girar su cabeza hacía el lado dere­cho.

El paso en el que actualmente es procesionada la imagen de Jesús Nazareno es obra contemporánea, realizado entre los años 1988 y 1992 realizado en el taller de Manuel Guzmán Bejarano, tallado en madera de cedro en estilo barroco churrigueresco.

 

La imagen del Cirineo que acompaña en el paso a Jesús es obra también de José Rivera García en 1945.

 La imagen actual de la Santísima Virgen de las Lágrimas fue encargada al escultor carmonense Francisco Buiza en 1968 para sustituir a la que tallara E. Orce, la cual se encontraba muy deteriorada.

El paso de palio en el que procesiona la Santísima Virgen junto a San Juan, obra tambien de José Rivera García, tiene un rico ajuar de orfebrería, con respiraderos plateados que  pertenecieron a la Hermandad del Baratillo de Sevilla,  adquirido en 1967, jarras y faroles de orfebrería Sevillana y peana, varales y llamador de los talleres de Viuda de Villarreal, todo ello rematado por las bambalinas y el techo de palio adquiridos en 1993 a la hermandad de Los Gitanos de Sevilla.

        

               

        

                        

Fotos: Rafael Nuñez Guerrero










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