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Opinión. La conferencia del Cardenal. El Diputado de Cruces


La conferencia que impartió hace unos días S.E.R. el Cardenal Arzobispo de Sevilla en la Fundación Cruzcampo, como inauguración del ciclo que anualmente organiza dicha fundación en la precuaresma, puede calificarse de, al menos, chocante.

Por una parte y a cuento del proyecto del Centro de Interpretación de la Semana Santa que pretende montar el Ayuntamiento, Fray Carlos arremetió contra aquellos que propugnan esa corriente laicista que nos invade y que pretende, según dijo y ha recogido la prensa, quitarle el alma religiosa a la Semana Santa y dejarla únicamente en una fiesta primaveral más de la ciudad. Además, parece ser que utilizó la palabra “fraude” y la palabra “chantaje” al referirse a las ayudas económicas que recibirían las hermandades, algo así como un apoyo para olvidarse de la celebración como expresión de fe y dejarla sólo en el folclore.

Este diputado se ha referido en algunas ocasiones a la citada corriente laicista y a sus peligros, por lo que, en esta ocasión, lo realmente sorprendente han sido las interpretaciones que se han escuchado sobre “cómo se ha metido el Cardenal con los políticos”, cuando él, al que no puede negársele una gran inteligencia, no se ha referido directamente a nadie. Lo que sí está claro es que los políticos que nos gobiernan en este momento, elegidos por todos nosotros, no lo olvidemos, son claramente laicistas y en repetidas ocasiones han mostrado sus deseos de restringir la religión al ámbito doméstico. Por ello, son absolutamente coherentes (¡ojalá lo fueran también en cualquier otro asunto!) si intentan despojar a la Semana Santa, una celebración de la que, por diferentes razones de tipo social y económico no pueden prescindir, de su esencia religiosa y dejarla sólo en una fiesta de los sentidos, realzando sus aspectos lúdicos y olvidando los devocionales. Pero, ¿qué podemos decir la coherencia de nosotros, los que nos llamamos cofrades? ¿No somos nosotros los que obtenemos dinero de aquellos que presencian nuestras procesiones en la Carrera Oficial? ¿No somos nosotros los que tenemos olvidados a los hermanos de la Resurrección, dejando pasar más y más tiempo, manteniendo un silencio que debía llenarnos de vergüenza? ¿No forman parte de nuestro colectivo aquellos que están poniendo todo tipo de absurdas pegas a los hermanos que intentan hacer su estación de penitencia junto a ellos de la forma que la hacemos todos, aquellos que todavía no aceptan a nuestras hermanas como iguales o aquellos que organizan un motín por un cambio de capataz o de banda? ¿No somos nosotros, en fin, los que, al poner toda nuestra atención y esfuerzo en lo que ocurre debajo y alrededor de nuestros pasos, en lugar de pensar, meditar y aprender de lo que conmemoramos sobre ellos, los que les estamos haciendo el juego a esos políticos laicistas? ¿A quién se refería realmente el Cardenal?

Por otra parte, Fray Carlos aprovechó también la ocasión para desmitificar aquello de que "son las hermandades las que llenan las iglesias" al referirse a los grupos de trabajo de la Asamblea de Laicos, donde parece que las hermandades no está brillando, precisamente, por su presencia, algo que, de todas formas y conociendo el ambiente, no debiera extrañar a nadie y criticó el abuso de pregones y salidas extraordinarias, aunque no conviene olvidar que estas últimas las tiene que aprobar Palacio.

Esta vez Su Eminencia ha hablado fuerte y claro. Lo que resulta, sí, chocante, es el foro "laico" (y ustedes me entienden) que ha utilizado para criticar al laicismo, él, que visita frecuentemente a nuestras hermandades y predica en muchas de ellas. En mi opinión, ya está bien de tanta diplomacia vaticana, de tantas falsas complacencias y de tanta excesiva prudencia. Se echa de menos la autorizada voz de nuestro pastor en las hermandades, especialmente en estos días en que éstas están atravesando por momentos muy difíciles (y si alguien no quiere aceptarlo, pues, eso, que no hay más ciego que el que no quiere ver). Porque la pregunta sigue en el aire: ¿para qué fundamos nuestras hermandades? ¿Para qué salimos a la calle con nuestros titulares?

diputadocruces@yahoo.es

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