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El Show de Truman a lo cofradiero. Francisco Santiago


 Hay nombres propios que, poco a poco, comienzan a estar en los medios de comunicación o en un atril, como los anuncios publicitarios. La cultura cofradiera se está convirtiendo en lo que a información se refiere, en algo sobrecargado, supravalorado y en algunos casos megasaturado de nombres que se repiten y se repiten (y repiten lo mismo) hasta la saciedad.

Es como el "Show de Truman" pero a la inversa, como una necesidad de ser parte de cualquier cosa que tenga público, para bien o para mal, en vivo o grabado, en papel o virtual, en la radio, televisión, prensa o en lo que sea..., con tal de saberse que están ahí.

Las desmedidas se han convertido en la tónica extendida y hoy (salvando a los profesionales de siempre) ya no hay expertos en temas concretos, más bien una amalgama de personajes que confunden eclecticismo con revoltijo, saturando de tal manera los medios que uno ya no sabe qué esta viendo, qué está leyendo o de quién se está hablando o, lo peor, todo eso en plan "rebujina" (cóctel para los más finos).

No se trata en ninguno de los casos de abrir nuevos caminos o tendencias, todo lo contrario, es ver quién derriba al medio que ya está funcionando y quien logra "joder" al compañero de pretensiones, siempre de la forma más rápida (y menos profesional) posible.

Llevo varios años dedicándome más a observar que a "transmitir", porque lo que estoy viendo, conociendo y estudiando detenidamente, no es para nada lo que yo esperaba, creía y admiraba.

A veces resulta esperpéntico leer y/o escuchar más de lo mismo sobre lo idéntico (reiterando y reiterando), pero al final y tras una meditación profunda todos terminamos en el principio, que es el génesis de la información cofrade.

¿Se imaginan todas las cuaresmas un libro de la misma historia sin actualizar de las cofradías de Sevilla? ¿Se imaginan todas las cuaresmas el mismo programa con la misma información y las mismas entrevistas? ¿Se imaginan lo mismo dicho por el mismo en prensa, radio televisión e internet? El público, entre el cual yo mismo me incluyo, busca variedad y en la variedad estaba el gusto, al parecer.

Hoy se reiteran continentes y contenidos, se copian ideas hasta la saciedad y cada cual quiere su "juanpalomo.com" (yo me lo guiso, yo me lo como). Lo anglosajón se ha quedado para no marchar y al igual que el verbo "to be", aquí aglutinamos "ser y estar" en uno sólo sin darnos cuenta que en realidad son dos tiempos verbales distintos.

Poco queda ya por ver, oír y callar, porque a veces el mejor sonido es el del silencio, llevado hasta la última consecuencia. Hoy cualquiera sube a un atril a pregonar, sin conocer que hay que tener unos mínimos conocimientos literarios. De hecho hay pregones que son un canto de gloria, mientras otros son un grito de dolor (de oidos) y en otros, una forma "verdulera" de volver a los orígenes del vocablo en sí, porque los fruteros, por ejemplo, pregonaban la calidad de sus artículos a voces.

Pues este pregón chabacano es el mismo que hoy en día ronda por todo lo que suena, huele o se escribe sobre Semana Santa, por supuesto con gratas excepciones que confirman la regla, pero que (vuelvo a reiterar), nos tiene hastiados, aburridos, sincopados, inertes...

Y ahora me van a permitir que corte aquí, porque lo mismo ya tengo "crispados" (sinónimo de ofendidos) a un buen número de lectores y les aseguro que tampoco es esa la intención. Si alguien se ha sentido aludido u ofendido, le ruego me perdone y (a su vez), medite fríamente el por qué se ha sentido aludido y/o ofendido porque, en el peor de los casos, "lo mismo tengo la razón".










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