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Opinión. Mi cartera, tu cartera, nuestra cartera. El Diputado de Cruces.


El último plenario de las hermandades de penitencia y la posterior asamblea han sido ejemplos muy ilustrativos de como anda el cotarro de las cofradías sevillanas. Parece ser que los debates alcanzaron “temperaturas muy elevadas” y que los cruces de argumentaciones (incluyendo acusaciones y descalificaciones) fueron de una dureza no habitual. ¿Y de qué discutieron?  ¿De cómo luchar contra la ley del aborto? ¿De cómo hacer para aumentar la formación de los hermanos, especialmente de los más jóvenes? ¿De cómo organizarse para que los hermanos de las cofradías nuevas puedan hacer estación de penitencia en la Catedral, como la hacemos nosotros? ¿De cómo evitar el disparate de la ampliación de la carrera oficial deseada sólo por el Ayuntamiento? ¿De cómo solucionar de una vez la lamentable situación de la hermandad de la Resurrección?

Pues no, hablaron de lo único que motiva y no aburre a estos dirigentes cofradieros, de reparto de dinero. Todo surgió, al parecer, cuando se propuso que parte de los fondos obtenidos se repartieran entre las hermandades con menos recursos (sí, ésas en las que están pensando). Y, entonces, se armó la marimorena. Salieron términos como “peseteros” e “insolidarios”. Y en estas, parece ser que un hermano mayor, de cierto renombre, soltó una frase para la historia: “¡A mí no me mete nadie la mano en la cartera!” ¡Toma ya! Les repito que no estoy hablando de una reunión de comunidad de vecinos ni de un club de fútbol. Esto ha ocurrido en una asamblea de dirigentes de asociaciones de la Iglesia Católica, es decir, en una reunión de, se supone, cristianos.

Desgraciadamente esta es la imagen que estamos dando y, por eso, pasan las cosas que pasan. Miren, la pasada Semana Santa tuve que pasar algo más de tiempo en casa que en otras ocasiones y, por ello, la oportunidad de ver algo de televisión y escuchar la radio. Y, con gran sorpresa, me encontré con varias tertulias (tanto televisivas como radiofónicas) en las que habitualmente se ataca sin piedad a nuestra religión y a nuestra iglesia, donde los tertulianos, que se definen a sí mismos como, al menos, no practicantes, se dedicaban a reivindicar las procesiones y la Semana Santa como fiesta popular (nada de religiosa), felicitando, en más de un caso, a las cofradías por no llevar el lazo blanco y “haber resistido las presiones de la jerarquía católica y de la caverna política, tan alejadas ambas del pueblo llano que se echa a la calle a disfrutar de la fiesta”.

Esta reivindicación de una semana santa sin religión por sectores no católicos (incluso diría que anti-católicos), sí que debiera ocupar a nuestros dirigentes, en vez de tanto preocuparse por una cartera que, en realidad, es de todos. Pero ya hace tiempo que renunciamos a nuestra independencia (y a nuestra dignidad) por el “plato de lentejas” de las subvenciones, vendiendo la idea (absolutamente falsa) de que, sin ellas, no podríamos sacar nuestros pasos a la calle. Por supuesto que saldrían, a lo mejor con menos flores, con menos cera, con menos lujos, con menos boato, con menos bandas famosas, pero con mucha más verdad.

Pero, en fin, esto es lo que, por lo visto, queremos ser y la citada asamblea no ha hecho más que reflejar fielmente todo ello. Se podrán imaginar que en el Ayuntamiento se han frotado las manos. Ya está hecha la ampliación, habrán pensado, basta con ofrecerles unos cuantos abonos más. Y así será, no lo duden.

diputadocruces@yahoo.es

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