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Provincia. Una mirada a la provincia. La Hermandad de la Quinta Angustia de Osuna


 Eduardo Fdez. López. Hoy nos marchamos a otra de las localidades en las que la Semana Santa ocupa un privilegiado lugar en su calendario festivo, Osuna, que cuenta con una Semana Santa cargada de hermandades con imágenes con siglos a sus espaldas.

Allí, en la parroquia de Nuestra Señora de la Victoria nos encontramos con la Antigua, Venerable y Fervorosa Hermandad y Cofradía de nazarenos de Ntra. Madre y Sra. de la Quinta Angustia.

La Hermandad ha pasado por varios templos hasta llegar en la actualidad al que hoy la cobija, y es que fue fundada en 1580 en el Convento del Espíritu Santo aunque muy pronto pasó al de San Francisco, según aparece en las Reglas originales con las que la Hermandad tiene la suerte de contar, donde permanece hasta que en Diciembre de 1944 se derrumba, trasladándose entonces a la Iglesia de Santo Domingo, permaneciendo en el hasta 1957, año en que consigue el permiso para establecerse en el convento de Santa Clara.

 Nuevamente la Hermandad sufre un duro revés cuando en febrero de 1970 este templo también se hunde, afortunadamente sin dañar la talla de la Virgen, como consecuencia de ese nuevo derrumbe se traslada a la parroquia donde hoy se encuentra, la ya mencionada de Ntra. Sra. de la Vitoria, donde aún permanece.

La Virgen de la Quinta Angustia, de autor desconocido, es la primitiva. Por su parte, el Cristo fue sustituido por uno de Antonio Illanes y que en 1987 restauró el profesor Francisco Arquillo.

La disposición que presenta actualmente el grupo ha sido modificada, como podemos observar en el óleo sobre lienzo que conserva la Hermandad. En ella, aparece la Virgen con las manos entreabiertas, mientras que el Cristo aparece representado de forma rígida en línea horizontal.

Este conjunto iconográfico procesiona sobre un paso de estilo barroco con canastilla en madera dorada con cartelas pintadas en las que se representa la pasión del Señor.

Luce la Virgen en su desfile procesional del Viernes Santo saya y manto de terciopelo negro con bordados en oro de fines del XIX y realizados por la Comunidad de Religiosas Carmelitas del Convento de San Pedro.

Los nazarenos que acompañan al único paso de esta cofradía visten túnica negra con antifaz del mismo color.

Fotos: Manuel Pinto Montero.










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