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Provincia. Gelves y el perfume de los nardos de la Virgen de Gracia


 Eduardo Fdez. López. Gelves no sería lo mismo sin su patrona, y es que Gelves y la Virgen de Gracia es lo mismo,  esto se demuestra cuando a finales de agosto todo un pueblo se echa a la calle para acompañar a su patrona en su discurrir procesional.

Como cada ultimo domingo de agosto la Santísima Virgen de Gracia bajó de lo más alto del pueblo para perfumarlo con ese olor tan característico de los nardos que sus fieles le regalan por la mañana para que lo luzca como único y exclusivo exorno floral de su paso.

La salida de la Virgen se efectuó a las nueve menos cuarto de la tarde, una salida bastante complicada, ya que los costaleros se tienen que poner con las rodillas en tierra para salvar el dintel de la puerta.

Este año la imagen de la Virgen ha vuelto a procesionar en el paso de plata, por segundo año consecutivo, como dato curioso esta imagen tiene dos pasos, este y otro de madera tallada y dorada que va alternando cada varios años.

 El paso, calzado por veinticuatro costaleros iba al mando de José Díaz de la Portilla y su hijo Alfonso Díaz, quien ya heredó el martillo de este paso hace dos años.

El acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda de la Cruz Roja. Es de destacar de la procesión la subida y la bajada por la calle Arriba, una calle con una fuerte pendiente por la que el paso tiene que pasar para poder llegar a la parroquia.

Durante la procesión se vivieron momentos emotivos con la Virgen de Gracia, como la visita a la Casa Hermandad del Rocío, donde el paso de la Virgen entró y se colocó ante la carreta con el Simpecado a los sones de la marcha, con toques rocieros, “Callejuela de la O”.

También fue emotivo el paso ante las peñas del Betis y del Sevilla, con el estallido de cohetes y luminarias en el cielo gelveño, la Casa Hermandad en la Calle Real o el nuevo ayuntamiento.

Gelves, un pueblo ribereño que como muchos otros y ante la delicada situación económica en la que nos encontramos no ha podido disfrutar este año de su feria, pero que un año más ha vuelto a ser fiel a su patrona, que con crisis o sin crisis, la fe no la sufre, volvió a perfumar a incienso y nardos sus calles.

Fotos: Eduardo Fdez. López










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