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Provincia. 225 años de Devoción Servita en Los Palacios y Villafranca


Manuel Pinto Montero. La calle Abajo de Los Palacios y Villafranca se engalanó el pasado sábado para honrar a su vecina más querida, la Santísima Virgen de los Dolores, en el doscientos veinticinco aniversario de la Erección Canónica de la Hermandad palaciega de los Servitas. Durante el presente años la Hermandad Servita ha preparado con mimo la jornada del 9 de septiembre, fecha que quedará en los anales de esta Hermandad.

A las puertas de su coqueta Capilla y junto a sus vecinos de la calle Abajo se celebró la Misa Estacional conmemorativa de estos doscientos veinticinco años presidida por el Vicario General de la Archidiócesis de Sevilla, Don Teodoro León Muñoz. En el altar montado para la ocasión, con el dosel cedido por la Hermandad de la Soledad de Castilleja de la Cuesta, se encontraban las imágenes titulares de la Hermandad Servita en un conjunto inédito donde la Santísima Virgen de los Dolores sostenía en su regazo al Santísimo Cristo de la Misericordia. 

Tras la Solemne Eucaristía le fue entregada a Nuestra Señora de los Dolores la Medalla de Oro de Los Palacios y Villafranca concedida por el Pleno del Ayuntamiento palaciego el pasado 10 de agosto. La Medalla fue depositada en el frontal del paso en un relicario cedido por la Hermandad del Gran Poder de la localidad.

Tras este emotivo acto se inició la gloriosa procesión que llevó a la Virgen de los Dolores y al Señor de la Misericordia por las calles principales del municipio. A las nueve se alzaban los zancos del paso y comenzaban a descender del altar las imágenes titulares de la Hermandad mientras las angelicales voces de la Escolanía de Los Palacios les rezaban.

Los sones de la Banda de Música Fernando Guerrero de Los Palacios se escuchaban en la calle Abajo cuando con paso lento los costaleros portaban a la Santísima Virgen de los Dolores que a los pies de la Cruz sostenía en su regazo al Señor de la Misericordia. La imagen del Santísimo Cristo de la Misericordia es una obra que data del siglo XVII, mientras que Nuestra Señora de los Dolores podría datarse de principios del siglo XIX, según han señalado los expertos.

Para esta magna ocasión la Virgen de los Dolores lucía el manto cedido por la Hermandad Servita de Sevilla. En su pecho portaba un corazón con siete puñales y un puñal de oro, en sus sienes lucía bella diadema dorada con el escudo de la Hermandad en plata. Los titulares Servita procesionaron para esta efeméride en el paso del Señor de la Misericordia con los candelabros de guardabrisas cedidos por la Hermandad palaciega de la Vera Cruz. El exorno floral estuvo compuesto de flores de tonos blancos.

Antes de abandonar su calle Abajo se le rezó cantando unas sentidas plegarias desde uno de sus balcones. Subia la calle Cristo Rey donde la Hermandad de San Isidro Labrador la esperaba con su imagen titular, Santa María de la Cabeza, en las puertas de su Casa Hermandad. La dolorosa Servita buscaba lentamente el Templo de Santa María la Blanca donde nació hace ahora doscientos veinticinco años esta Hermandad. En este punto de nuevo se cantó al paso de la Hermandad. Entre una nube de incienso la Cofradía Servita paseaba por las calles céntricas de Los Palacios y Villafranca arropada por numerosos palaciegos, así como cofrades venidos de distintos puntos de nuestra geografía.

Pasadas las diez de la noche la Virgen de los Dolores y el Señor de la Misericordia se acercaban por la calle Nuestra Señora de la Aurora hasta la Capilla sede de la Hermandad del Gran Poder. El paso reviró en el dintel del Templo donde quedaron frente a frente la Virgen de los Dolores y la Virgen de la Soledad. La Dolorosa del Gran Poder la esperaba con un presente que aguardaba a sus plantas. La Cofradía de la mañana del Viernes Santo entregaba a la Hermandad Servita un corazón de plata como ofrenda a la Virgen de los Dolores en este aniversario.

La Hermandad Servita continuó su gloriosa procesión por calles históricas del pueblo palaciego hasta bien entrada la madrugada. A las dos de la mañana, tras cinco horas recorriendo su pueblo Nuestra Señora de los Dolores y el Santísimo Cristo de la Misericordia regresaban a su Capilla donde reciben las oraciones de un pueblo que hace ahora doscientos veinticinco años acogió a la Santísima Virgen de los Dolores a la que acompaña cada tarde de Viernes Santo tras su Hijo que derrama Misericordia a su pueblo de Los Palacios y Villafranca.

Fotos: Manuel Pinto Montero.








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