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Provincia. Una mirada a la provincia. La Hermandad de la Vera Cruz de Las Cabezas de San Juan


 Eduardo Fdez. López. En la parte de más elevada de Las Cabezas de San Juan se se levanta la Iglesia de San Juan Bautista, sobre los terrenos en los que se ubicaba un castillo que en 1758, cuando se encontraba en ruinas, el arquitecto Pedro de Silva reconoció sus deficientes condiciones y proyectó la que sería nueva iglesia, comenzándose esta a construir en 1762.

La Real e Ilustre Hermandad y Cofradía de nazarenos del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y María Santísima de los Dolores permanece en este templo desde que la ermita de la Vera Cruz, lugar en el que residía la Hermandad fue cerrada al culto a finales del siglo XVIII.

El Cristo de la Vera Cruz se venera en un retablo finalizado en 1710, probablemente este retablo sería el mayor en la antigua iglesia. La hornacina central, en la que se venera el crucificado es una obra de Bernardo González de 1702.

 El magnifico crucificado, que queda custodiado por dos ángeles sobre repisas esta atribuido según el profesor Hernández Díaz a la gubia de Juan de Mesa, fechándolo hacia 1622 por analogías con el crucificado del convento de Santa Isabel de Sevilla y que ya vieron en este portal en la sección dedicada a los otros crucificados.

En una restauración en 1983 llevado a cabo por Francisco Arquillo halló en su interior un documento escrito por su autor que desvela por lo tanto su autoría y la fecha en la que finalizó, 8 de marzo de 1624.

También en la nave del evangelio nos encontramos con el retablo de la Virgen de los Dolores, retablo atribuido a Gonzalo Pomar y fechado en 1776.

Procede de un convento de Cádiz, es de decoración rocalla, planta cóncava con banco, cuerpo y ático.

 En su hornacina central se encuentra la Virgen de los Dolores, imagen de vestir con las manos entrelazadas atribuida a Pedro Duque, quien la realizara llá por el siglo XVIII.

Esta cofradía realiza su estación de penitencia el Viernes Santo, el crucificado procesiona sobre un paso de estilo barroco, de madera tallada y dorada obra del tallista Manuel Montañés. Iluminan al crucificado candelabros de guardabrisas.

El paso de palio de la Virgen de los Dolores es un rico conjunto con orfebrería neobarroca de Manuel de los Ríos y José Manuel Ramos. El palio es de terciopelo verde oscuro de Lyon.

Esta hermandad, que como curiosidad esta gobernada por una hermana mayor pone en la calle cada Viernes Santo unos 350 nazarenos con túnicas blancas con capa y antifaz verde.

Tiene su salida prevista para las veinte horas y su entrada sobre las dos y media de la madrugada del Sábado Santo.

Fotos: Eduardo Fdez. López










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