Arte Sacro
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  • martes, 07 de julio de 2020
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Yo veo Sálvame. Antonio Sánchez Carrasco


Antes de que empiece a caerme la del pulpo. Antes de que se desaten las siete plagas de Egipto por haber nombrado el programa que nadie ve pero que arrasa en audiencias. Ese programa que todos nombran como foco de incultura y que siempre le gana por goleada a los documentales de la dos. También antes de que empiecen a recordarme que esto es Arte Sacro, y no Ver Tele o Lecturas. Antes de todo me gustaría explicarme.

Se me ocurrió ese título el sábado por la noche, en uno de esos zappings que se hacen cuando el sofá te atrapa. Y de repente me puse a analizar que era en si Sálvame, que temas trataban.

Y empezó a pasar ante mí. Quien tenía nuevo novio. Quien se había peleado con quien.

O quien había traicionado a quien.

De repente empecé a recordar cosas de Twitter, que capataz había sido destituido por qué hermandad, después de tantos años de relación. Que hermandad no renovaba a que banda. Que banda se veía traicionada por qué hermandad....y todas esas cosas accesorias que ocurren detrás de las hermandades y que tanto gustan de contar y de escuchar, en las barras antes y ahora también pero con dos metros de distancia.

Esos amores intensos, esos reinados sobre calles o barrios, que nunca buscaron reyes sino Padres y Madres, esos exornos florales con nombres imposibles. Esos amores eternos hasta que tu junta no gana. Esos usted no sabe quién soy yo, porque es consiliario tercero en una junta.

Y no seguí pensando, aunque a veces nos dejáramos llevar por lo accesorio no todo los cofrade está imbuido por lo menos importante. Seguí con el zapping, una película empezada, otra de tiros donde moría gente cada tres minutos, tertulia política de izquierdas, tertulia política de derechas, canal sur y sus cantes, la señora con voz de película de miedo de equipo de investigación..., al final me volví a Sálvame un tal Avilés le había hecho la maniobra del guajiro a media España. Vamos había hecho lo de aquel Señor que restauraba y vendía cuadros e imágenes a tres compradores distintos, que hasta picaresca hemos visto de cerca en las hermandades. Y allí me quedé viendo Sálvame y buscando parecido entre sus personajes y muchos tipos (carnavalescamente hablando), de los que vemos en las hermandades y cofradías, hasta que al rato ya estaba yo como la trasera del paso de Cristo de Montesión.










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