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Presentación del Cartel de la Semana Santa 2008. José María Lobo Almazán.


 Sra. Teniente de Alcalde, Delegada de Fiestas Mayores de la Ciudad de Sevilla.   Dignísima representación del Excmo. Ayuntamiento de la Ciudad. Autoridades. Mi querido Carlos García Lara, Director de Área de Fiestas Mayores. Sr. Presidente y Junta Superior del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la ciudad de Sevilla. Sres. Hermanos Mayores, Cofrades de Sevilla. Señoras y señores. 

Todavía resuenan en nuestras calles de Sevilla guitarras, cántaros, platillos, zambombas y panderetas. Coros de villancicos que con tanto encanto tomaron la ciudad en estas fiestas navideñas y que con sus canciones populares festejaron y recordaron, un año mas, el nacimiento de Jesús. Aún todavía resuenan.

Aún tenemos grabada en nuestras retinas esa ilusionante venida de los Magos de Oriente que tradicionalmente organiza nuestro Ateneo sevillano.

Todavía desmontamos belenes y guardamos esas figurillas que con tanto amor todos los meses de diciembre sacamos, siempre rodeados de nuestros seres queridos, mayores y pequeños; y ya, hoy, nos encontramos aquí para llamar a esa puerta imaginaria que nos hará pasar de un solo aldabonazo, de una fiesta religiosa a otra también religiosa, manifestaciones ambas a las que todos los cofrades de Sevilla estamos comprometidos en legar a nuestras generaciones futuras, lo mejor de nuestro amor y lo mejor de nuestra vida.

Llamada, que como todos los años, provoca nuestra querida Hermandad del Gran Poder con unos cultos solemnísimos a sus Sagrados Titulares y que pone a cero ese particular calendario que contabilizará días señalados y que ira haciendo subir ese tono ambiental hasta conseguir las coordenadas que nos sirva de referencia,   referencia para fijar la posición de salida de unos días de víspera,     con cortejos penitenciales por los barrios de nuestra ciudad y una semana mágica del año, donde Sevilla, con el carácter alegre de su gente, desde la jornada brillante del Domingo de Ramos y hasta que se apague el sonido de los tambores y las cornetas de la Hermandad de la Resurrección, vivirá en sus calles y plazas, la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Sevilla que en esos días se convierte en una simbiosis de religiosidad y bullicio, de tradición y actualidad, y de pasado y presente; vive todo el año pensando en su Semana Santa y desde este Consejo General de Hermandades y Cofradías se trabaja intensamente para ello, organizando multitud de actos de entre los que podríamos destacar tres como los más importantes y previos a la misma. El Vía Crucis,   que este año vendrá desde el barrio de San Lorenzo, presidido por la portentosa imagen del Santísimo Cristo del Buen Fin y organizado por esa querida Hermandad del Miércoles Santo que tanto se da a los demás y muy especialmente a los pequeños nacidos con discapacidad.

Otro acto el Pregón de la Semana Santa que a buen seguro resultará todo un éxito y este otro Pregón, pregón plástico, que hoy nos reúne y congrega una vez más, fieles a la cita de un acto para nosotros muy importante, y digo y decimos los cofrades muy importante porque el cartel de la Semana Santa constituye en el momento actual un soporte permanente inmediato, asequible, accesible y directo como pocos,   cuyo poder de convencimiento hace que su mensaje funcione con plenas garantías de éxito.

Nadie podrá ignorar su presencia en el rincón más inverosímil del escenario urbano y en apenas un segundo, el espacio visual del cartel acabará englobándolo y acaparando su atención, sin quererlo,  ejercerá su fascinación, mostrará el atractivo de su soporte y hará digerir y aceptar sin discusión su belleza y mensaje.

De hecho, el cartel llega donde otros medios no llegan, no precisando de unas condiciones físicas ambientales y/o psicológicas específicas,  que adiestren, preparen, sugestionen o conciencien al receptor potencial. No necesita la predisposición anímica de la persona, ni depende de una coyuntura temporal a la espera del momento adecuado. Tampoco provoca la oportunidad propicia que mueva la voluntad humana a verificar ese primer movimiento que impulsa a conectar el televisor, sintonizar la radio, o adquirir esas tan difíciles entradas de un teatro. En resumen, el cartel busca y captura al consumidor, grabando fijaciones en su mente, invadiendo su propio terreno e irrumpiendo en su pensamiento, acechándolo y cogiéndolo por sorpresa, saliendo a su paso y forzando el encuentro. El cartel de nuestra Semana Santa inundará con su mensaje los más inesperados rincones de nuestro universo cofrade. Como siempre, hemos acudido a una persona que sabemos sabrá expresar el mensaje que todos esperamos, que atrape la atención de forma espontánea, independientemente de la voluntad del observador, conjugando imagen, texto, color, composición, tamaño y formato.

Hoy tengo la enorme fortuna de poder  volver a  ocupar este sitio de privilegio para presentar a nuestro pregonero plástico, el pintor Emilio Díaz Cantelar, sevillano, criado en el seno de una familia que desde pequeño le infunde sencillez y humildad, y que recibe la gracia de nacer en el barrio de la calle Feria (Plazuela de los Carros), una de las calles más alegres de Sevilla, donde se conjuga el arte, la picaresca, la sevillanía y donde lo cotidiano se mezcla constantemente con lo extraordinario de su gente.

Su niñez la pasa de seguro como todos los que hemos crecido allí, correteando por la casa de los artistas  y respirando de sus muros esos estilos y maneras que a lo largo de diferentes etapas dejaron impregnado artistas de la talla de Gustavo Bacarisas, Alfonso Grosso, Juan Miguel Sánchez, Zuloaga, Santiago Martínez, Rico Cejudo o el mismo Francisco Buiza. Se embelesaría con el baile del maestro Pericet y jugaría, en las concurridas cruces de mayo y en la recordada velá de San Juan de la Palma.

Estudia en los Salesianos de la Trinidad y alterna los mismos con los que le proporciona esos personajes del barrio que nunca se olvidan Francisco Guijarro y Luis Andujar, ambos libreros de viejo, Conchita y su hermano Juan Buzón tratantes de casi todo; y tantos y tantos otros que como si de un zoco se tratase sacaban todos los jueves sus mercancías a la calle.

Desde muy joven se le despierta la vocación por la pintura, ingresando en la Escuela de Arte y Oficio de la calle Zaragoza, que abandona en el primer curso para dedicarse durante algunos años al mundo de la danza, conocimientos que aprende y perfecciona con los maestros Pericet, Carito o La Gamba entre otros. Durante su etapa dedicada al baile viaja por numerosos países y aprovecha para ver las distintas tendencias plásticas y para frecuentar Museos donde adquiere educación pictórica y aviva de nuevo su vocación de pintor, llevándole en 1971 a acudir de libre oyente a las clases de D. Migue Pérez Aguilera, quien le alienta a cursar los estudios de pintura, ingresando al año siguiente en la Escuela Superior de Bellas Artes, donde finaliza tres años mas tarde las especialidades de pintura y grabado.

Los dibujos y pinturas de Emilio son un ejemplo admirable de la labor bien realizada, toda ella encuadrada en la nueva escuela sevillana. Y si los dibujos son bellos, los pasteles los superan al prestarle un colorido fino, una transparencia casi mágica: campos, bodegones, interiores componen la lírica de este gran pintor andaluz, un campo y un interior donde no se precisa figura humana para comunicarnos un calor vital,     una ensoñación maravillosa para que el pequeño detalle pase a primer plano de un protagonismo de algo que nos rodea y que forma parte de nuestro universo cotidiano. Sencillez real y al mismo tiempo soñada y un maravilloso dibujo con pleno dominio del color son las características más notables de nuestro querido artista.

Dicho también por los críticos en la materia, es la suya una pintura que tiene su propia atmósfera, personalísima, absolutamente intransferible, que está presente en toda su obra, por eso su pintura nunca deja al espectador en la indiferencia. Los espacios que representan suelen estar vacíos de personas. Así los ve, así los refleja para que los contemplemos. Sin embargo, están llenos de sensibilidad y acaba inundándose de la presencia humana a medida que las miradas de los que visitan sus exposiciones se pasean por cada detalle de sus cuadros.

Hablar de su currículum, desde aquel año 1972, donde celebra su primera exposición en la Galería Estudio de Córdoba hasta nuestros días, sería interminable, pero es digno de reseñar que ha realizado exposiciones individuales y colectivas por diferentes países. Sus obras se encuentran en colecciones privadas de Estados Unidos, Japón, Europa, así como en museos de arte contemporáneo de diversas ciudades,  Junta del Puerto,  Puerto Autónomo de Huelva,  Museo Casa Natal de Goya,  Biblioteca Nacional y UNICEF entre otros.

En cuanto a carteles, es digno de reseñar el llevado a cabo para el Ayuntamiento de Sevilla y  dedicado al Corpus del año 1982, en la que siguiendo su pintura de siempre nos muestra de forma bella la Custodia de Arfe por la Plaza San Francisco con la Giralda al fondo.

Casado y con dos hijos, nuestro pregonero viene hoy a presentarnos su obra, que yo no he querido desvelar, por cuanto entiendo debe de ser el propio pintor quien nos exprese, primero su imagen y con posterioridad nos explique lo mucho que ha sentido a la hora de pintarlo.

Sin lugar a dudas, el cartel entra dentro de  su estilo y aun cuando él lo califica como un trozo de emoción, se puede decir que el mismo, siendo un claro mensaje para anunciar nuestra Semana Santa 2008 y respetando la línea de su pintura, en la que no necesita figura humana para darle calor al mismo, en él introduce una cantidad de cofrades y no cofrades gracias a los cuales nuestra Semana Santa se hace posible. Nuestro pregonero no se olvida y además valora la labor de tantísimos artesanos, artistas en definitiva como él, que trabajan para nuestras Hermandades y Cofradías: orfebres, cereros, floristas, bordadores y reconoce al mismo tiempo la labor callada de nuestros hermanos que durante todo el año hacen posible esta realidad.

Emilio, perdón por lo mucho que me he dejado en el tintero pero todos estamos expectantes de ver ya esa obra magnífica que nos va a anunciar la Semana Santa de este año 2008, y por supuesto hoy, el día es tuyo pregonero, muéstranos tu, nuestro cartel, y háblanos de él.

Muchas gracias  

José María Lobo Almazán  









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